Hace ya unos meses que me aficioné -gracias mi chico, todo sea dicho- al programa de La Cadena Ser, Un libro una hora, donde semana tras semana se hace un relato radiofónico de una novela corta. Fue en ese espacio donde oí el libro que os siento hoy. Sentí una necesidad terrible de leérmelo, y como sabéis que los Reyes Magos son mágicos me dejaron debajo del árbol, Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley.
Una novela totalmente hipnótica que se comenzó a gestar en el verano de 1816, un verano lluvioso y sin apenas sol. Tal vez estas circunstancias propiciarán este relato de terror, en el que no solo se cuenta la historia del joven científico Víctor Frankenstein y su "demoníaca criatura", sino que se abordan temas fundamentales de la naturaleza humana plenamente vigentes en la sociedad actual.
Si algo tiene Frankenstein es que la creación de ese monstruo es narrada desde la elegancia, la mesura y hasta podría deciros la humanidad, sin mostrar mucho pero dejando clara muestra al lector o lectora de cuáles son las intenciones de Víctor en ese laboratorio. Como la "obra" se va de las manos y el terror, la sin razón y el miedo ocupa todos los espacios de su vida.
Nunca me había planteado leer esta novela porque como os he dicho en otras ocasiones, soy bastante cagueta, pero no quiero perderme ninguna lectura, película o serie, porque me de miedo. Digamos que me he vuelto "una kamikaze" del terror.
No se si sabéis que Mary Shelley la creadora de esta novela era la hija de Mary Wollstonecraft, una de las grandes pioneras de la primera ola feminista de la historia con su obra Vindicación de los derechos de las mujeres -la cuál tuve sentada el año pasado-.
Hasta hace muy poco no me había dado cuenta de que me había leído muy pocos libros escritos por mujeres, cosa que poco a poco le voy poniendo solución.
¿Os recomendaría Frankenstein? Claro, es una novela sorprendente y de fácil lectura.
Así que nada rinconeros y rinconeras, aprovechando el personaje dentro de un ratito os veo para haceros una propuesta de este personaje, pero en forma de película, una muy muy antigua.
Antes de la Navidad sorprendió a muchos y muchas -entre los que por supuesto me incluyo- cuando HBO emitió con un mes de diferencia dos capítulos especiales de las dos protagonistas de la serie Euphoria: Rue y Jules.
Dos capítulos que si tuviera que resaltar algo sería que te arañan y rasgan el corazón, nos muestran a los dos personajes en momentos delicados de su cada vez más avanzada juventud.
El primer episodio se centra en Rue, teniendo una reveladora, emocionante y dolorosa conversación con Ali, su mentor en las reuniones de rehabilitación para drogodependientes, con el que habla de un tema siempre delicado, la vida.
Es el encuentro de dos almas solitarias que conversan que si el tiempo estuviera parado, como si estuviesen en un limbo donde no hay hora de cierre ni nada más allá donde alcance la vista.
Se nos hace partícipes de unas reflexiones muy dolorosas tanto para Rue como para Ali, en donde éste último se presenta como un constante salvavidas para Rue, aunque ella no parezca preparada para asimilar su ayuda. ¿Calificar nuestras acciones como imperdonables no es aceptar que no tenemos espacio para la redención y, eventualmente, la mejora?
"¿Por qué huiste?", le pregunta una psicóloga a Jules en los primeros segundos del episodio dedicado a Jules. Esta sin duda es una de las grandísimas preguntas que se quedaron pendientes en el final de la primera temporada. Su respuesta llega en forma de fantasías, reflexiones y pesadillas dentro de la psique del personaje, pero, como primer gran detalle, la cámara se queda clavada en un plano donde a través de los ojos azules de Jules se nos muestran planos, escenas, recuerdos...
Dos capítulos que son duros a momentos para digerir pero como la propia serie, son un reflejo de esa generación Millenial donde hay muchas más sombras que luces, y mucho más sufrimiento que ganas de fiesta.
No se si habéis visto Euphoria pero de no ser así, ir a HBO y ponerla en vuestra vida, es un relato de imágenes duras pero reales. Y si la veis o habéis visto, ver estos dos episodios especiales, que hacen que crezca la expectación sobre una segunda temporada de la que sabemos poco o muy poco, pero que por lo menos yo, estoy deseando ver.
Quiero despedirme de vosotros y vosotras con una canción que descubrí hace unos días, pero que escucho en bucle...
Muchos besos rinconeros y rinconeras y espero veros mañana en un día de miedo.
En la Sala de Recoletos de la Biblioteca Nacional hasta el 6 de abril, podemos disfrutar y aprender de una de las grandes señoras que han habido en este país, Concepción Arenal.
Con motivo del 200º aniversario del nacimiento de la señora Arenal, se ha montado esta exposición de una de las figuras imprescindibles del S. XIX, especialmente en la forja de una conciencia nacional liberal.
Todo, cualquier forma de injusticia social, fue descrita, denunciada y analizada por Arenal, a través de la voz de la caridad, una publicación única en su especialidad y una referencia europea. Fue la primera mujer en la lucha por defender la necesidad de reincorporar a los presos en la sociedad, con el fin de poder disponer de una segunda oportunidad.
Uno de los objetivos centrales de la misma es enlazar a Concepción con su tiempo, la pugna constante entre liberales y absolutistas. Concepción hizo suya la afinidad con la causa liberal y se apoyó en las redes y recursos de personas ilustradas para con su pensamiento y su acción institucional, contribuir decisivamente a hacer avanzar esta perspectiva.
Comisariada por Anna Caballé y Cristina Peñamarín, la expo consta de ocho espacios biográficos en los que Arenal vivió, mostrando una serie de textos, manuscritos, objetos e imágenes vinculados a su vida.
Otros cuatro espacios temáticos se articulan en:
- Amores y desamores;
- Modelos y valores;
- ¿Quién soy yo?;
- Retratos;
- Concepción Arenal activista y
- Sus causas.
Además, de forma paralela a este recorrido biográfico, se mostraron imágenes de la España de la época con un claro objetivo, contextualizar las vivencias y las actividades de Arenal.
Una oportunidad única de disfrutar de la historia de una mujer impresionante, pionera y tremenda luchadora, Concepción Arenal.
Muchos besos rinconeros y rinconeras y espero que hayáis disfrutado del fin de semana :) :) :) :) :)
Después de la intensidad emocional de ayer, este domingo me quiero sentar para compartiros un par de planes, aprovechando este solecito madrileño con las mujeres como protagonistas.
Hace unas semanas me llegó al email a través de la Comisión del 8M, una exposición fotográfica que podemos ver de forma gratuita en el Centro Cultural Paco Rabal de Madrid, con un nombre que me encanta: Mujeres en lucha de Ela Rabasco, conocida como Ela R que R.
Una serie de fotografías realizadas en movilizaciones feministas desde marzo de 2014 a marzo de 2019, tomando la tremenda fuerza de la cuarta ola del feminismo en nuestro país.
Un homenaje a las mujeres luchadoras, imágenes de apoyo entre mujeres, imágenes robadas, imágenes para el recuerdo, imágenes de lo que ella veía detrás de su objetivo…
Cualquier momento es bueno para poner en valor las movilizaciones feministas y la fuerza con la que han irrumpido en nuestras sociedad, habiendo generado dos sentimientos muy dispares:
- El nacer, renacer o reconocimiento feminista de muchas.
- El enfado y cabreo de otros, como ven que cada día somos más las mujeres empoderadas que no estamos dispuestas a quedarnos quietas ante la violencia que viven nuestros cuerpos y vidas. Y eso a aquellos que llevan siglos y siglos perpetuando sus privilegios les pone muy nerviosos, a lo que yo les respondo con lo que decía el hidalgo caballero castellano Don Quijote de la Mancha a Sancho: Ladran luego cabalgamos.
El Centro Cultural Paco Rabal está en Calle Felipe de Diego, 13; al lado de la Asamblea de Madrid en Vallecas. Desde este post, invito a Isabel Díaz Ayuso a que se acerque a verla, y se deje de mensajes groseros, dañinos y falsos para las casi 1.100 mujeres asesinadas en España desde que se contabilizan. Porque sí señora Ayuso, la violencia tiene género y la padecemos y vivimos las mujeres, género la que usted pertenece. Si usted la niega de esa forma tan ruin, no se merece ser la presidenta de las madrileñas. Esta semana un hombre en El Molar decidió matar a su mujer y a su hija de 10 años, y usted no ha dicho ni está boca es mía. Pero aun con todo y con eso si algo me ha da el feminismo es respeto, y aun con todo yo a usted la respeto no como usted a mí y a muchas.
Y perdonarme pero si no compartía esas letras me iban a explotar en la tripa, volviendo a Mujeres en lucha, recordaros que es una expo gratuita y el Centro Cultural abre sus puertas todos los días.
Muchos besos rinconeros y rinconeras y os veo dentro de un ratito para compartir otra expo con nombre propio de mujer.
Un año de aquel último viaje al trabajo por la mañana en coche.
Un año de la situación de estrés y nervios más grande que había pasado en esos ya vividos 35.
Un año de la última vez que vi a mis compañeras y chocamos los pies para lo que en principio iban a ser 15 días, aunque todas presentíamos que iba a ser más largo, aunque no tanto ni tan doloroso.
Un año de la última vez que trabajé físicamente en el centro.
Un año de ese último viaje en metro.
Un año de esa tremenda alergia de manos que me dieron los guantes con polvos de talco.
Un año de ese llanto desconsolado cuando entré por la puerta de mi casa y pensé "estoy a salvo, estoy en casa".
Un año de que se me rompió aquella maleta llena de trabajo que nunca se ha acabó.
Un año de ese no abrazo con mi madre cuando se fue a trabajar por la tarde, un no abrazo que ha durado muchísimo.
Un año de aquella noche que mi madre volvió con una tos horrenda y algunas décimas de fiebre.
Parece mentira pero ha pasado un año de aquel 13 de marzo de 2020 cuando volví a casa y oí por la radio que al día siguiente era muy seguro que nos mandaran a un Estado de alarma y una palabra que jamás imaginé que fuera tan pronunciada en los siguientes meses: confinamiento.
Recordar ese pasado 13 de marzo, un año después me causa todavía angustia por los nervios vividos y por ese precipicio en el que comenzó a caer mi vida familiar, laboral y social.
Familiar, porque es un año sin casi ver salvo en la distancia a mi familia, a la que echo de menos pero que con el paso de los meses he asumido que no hay mayor amor que renunciar a ver a aquellos y aquellas que quieres por salvaguardar su salud.
Laboral, porque yo volví a mi casa con una maleta llena de trabajo y un papel firmado comprometiéndome a teletrabajar. Pero días después todo salto por los aires cuando la empresa para la que trabajaba -o trabajo, porque no se como referirme a mi situación- decidió acogerse a un ERTE. A día de hoy todavía me sorprendo de cuál fue mi sorpresa cuando siempre tanto desde la Sede como la que era la antigua Dirección no se nos ha valorado, sino que hemos sido tratadas como piezas de un juego en donde ahorrarse dos duros -porque eso es la miseria que cobrábamos- ha sido más importante que, primero las trabajadoras y segundo los usuarios y usuarias a las que se dejo tiradas con el silencio como respuesta y sin explicaciones. Me ha costado muchas lágrimas e insomnio, pero a día de hoy se que nada de eso es mi responsabilidad y haya cada uno o una con sus conciencias. La mía y la de mis compañeras siempre ha estado muy limpia.
Mis compañeras, que son una familia laboral, a la que echo de menos muchísimo, pero no todo iba a ser malo en ese año y una nueva vida nos llegó a regalarnos sorpresas, sonrisas y pellizcos en el corazón a través de las pantallas y antes de que acabé este 2021 otra vida irrumpirá en nosotras. No se hasta cuanto se tratará de alargar este chicle, aunque sinceramente no creo que volvamos a trabajar porque algo se inventarán, pero ni el trato, ni las formas ni el total abandono se justifica con una ONG que dice poner delante la vida de las personas.
Y en lo social, porque son muchos meses sin ver a mi familia de amigas, han sido muy pocas veces las que nos hemos visto, respetando todas las medidas de seguridad por supuesto... pero este camino se hace muy largo.
Se está haciendo muy largo porque el sentimiento de inutilidad me persigue, se que no es mi decisión ni mi responsabilidad volver a trabajar, pero después de tanto tiempo muchas son las cosas que me rondan la cabeza y casi ninguna de ellas resulta ser muy buena:
¿Seré buena en mi trabajo si es que vuelvo?
¿Volveré a mi trabajo?
¿Seré capaz de encontrar otro en el mundo de los social que tan golpeado es siempre por las Instituciones Públicas?
He notado como este año mi humor ha ido en una montaña rusa donde los altos siento que toco el cielo pero cuando bajo, el subsuelo es una capa superior a donde yo me encuentro. La tristeza, el mal humor y la inseguridad se han vuelto mis compañeras.
Quien me conoce sabe que no me gusta estar sin hacer nada, por lo que todo este año lo ando dedicando a estudiar mucho porque así huyendo del dar vueltas a la cabeza, siento que esta se va a dañar menos. Por desgracia nada más ajeno a la realidad, y yo he decidido asumir mis fantasmas de frente. Si necesitó o me sale estar enfadada me enfado, pero sin olvidarme que los que viven conmigo no tiene porque pagar esa frustración constante que me ronda. Muchos y diversos cursos han pasado por mis ojos, y aunque se que me enriquecen, muchas veces en el fondo pienso ¿Para qué?
En esos momento recuerdo la niña que fui, a la que dieron un año de vida y el próximo 17 de abril cumplirá 37 años, y me digo: "Venga coño, que de peores has salido". Saldré, pero el camino transitado esta siendo tremendo.
En este año estoy viviendo como mi triste compañero el insomnio, me ha hecho pasar verdaderas torturas, gracias a productos naturales, relajaciones y meditación, tratar de cambiar los hábitos de sueño, cursos en horario obligatorio de mañana, y así el sueño poco a poco está volviendo y, si os soy sincera, me lo noto en el ánimo.
Ha sido y está siendo un año muy complicado dentro de casa con los problemas de salud de mi madre, los cuáles no los estoy sabiendo gestionar a nivel emocional como debiera, me es muy duro ver según que cosas y como esa fortaleza que siempre ha caracterizado a mi madre en estos momentos no sale. Pero pese a todo ahí vamos, poco a poco, paso a paso y tratando de canalizar todo ese mal humor que me sale como un volcán sobre todo con ella.
Muchas y muchas pensaréis el porque de este post, pero soy de las que piensan que cuando escribes o hablas de los problemas, los sacas del pecho, no los percibes tan grandes. Un psicólogo hace unos años cuando me estaba tratando la depresión me decía que si escribía todo aquello que me pasaba por la cabeza o me dañaba, cuando lo leyera, vería como la carga que sentía iba a ser menor. Por lo que con este post, pretendo liberarme de esta carga que es demasiado pesada y agradezco a mi chico compartirla conmigo y que me haga ver que no es un problema que únicamente esté pasando yo, porque somos muchos y muchas los que hemos visto como nuestras vidas han saltado por los aires sin poder impedirlo, no está en nuestras manos.
Cuando hablo con mi chico, con David, de mi angustia, de mi tristeza, de mi mal humor y a ratos desesperación me dice ¿Puedes hacer algo para remediar no trabajar? No.
¿Esta en tu mano el deterioro de la retina de tu madre? No.
¿Es tu responsabilidad o culpa que estemos viviendo una pandemia a nivel global? No.
A él siempre le caracteriza algo que yo valoro y admiro mucho de él, y es la sabiduría de la vida, el conocerme con todo -bueno, malo y supermalo- y aún así seguir queriéndome y acompañarnos en este año tan duro en lo que lo que no nos ha faltado ningún día ha sido el amor, la confianza y el cariño. Hay mucha gente que no tiene la suerte de vivir el amor, nosotros no sabemos cuanto durara -y este año van 14 juntos- y lo que tenemos seguro, es que el tiempo que sea y como sea, lo viviremos juntos.
Hoy 13 de marzo muchos recuerdos de aquel pasado me han ido viniendo a la cabeza, pero sea lo que sea lo que esté por venir, lo viviré con la suerte que da abrir los ojos cada día y respirar, porque si algo espero que estemos aprendiendo es, que lo más valioso que tenemos, es la vida. Y hoy he disfrutado de esa vida, mi vida, en un parque como la Natalia que disfrutaba de pasar un día al aire libre, en compañía de mi chico y mi mejor amiga -mi familia- disfrutando del aire en la cara y una cerveza fresca con limón.
Muchos besos rinconeros y rinconeras y os quiero dedicar esta canción de Rozalen con todo mi cariño, una canción que por siempre pasara a la historia de nuestras vidas porque habla de ella, y todos o todas. A los que quiero y me queréis, sigo guardando los besos y los abrazos en un cajón porque ni esta pandemia nos quitara que un día -cuando sea, da igual, podamos volver a dárnoslos.
La frase que da título al post de hoy, salieron de la boca de Mabel Lozano el sábado pasado cuando fue reconocido su trabajo con el Goya al mejor cortometraje documental por Biografía del cadáver de una mujer.
Una mujer víctima de trata. Asesinada a tiros. Nos mira. Nos habla. Nos concierne.
Desde el año 2000 más de 45 mujeres en situación de prostitución han sido asesinadas en España. Torturadas. Apuñaladas. Ahogadas. Degolladas. Quemadas. Arrojadas al vacío. Tres habían conseguido la condición de testigos protegidos. Aún así, no pudieron escapar de una muerte brutal. Esta es la historia de una de ellas.
La sensibilidad de Mabel Lozano ante el asesinato brutal de una mujer que fue primero, engañada para venir a España con la excusa de que tendría un trabajo mejor y optaría a una mejor vida; segundo, violada, maltratada y prostituida durante años por unos hombres que deciden sobre ya no solo los cuerpos sino las vidas de las mujeres; tercero, asesinada por unos sicarios que había contratado desde la cárcel el proxeneta que la explotó durante años como venganza por haberle denunciado.
Es decir que la mujer que viene engañada, es vejada, no es protegida por un país que presume de luchar por los derechos de las personas. El negocio de la trata de mujeres con fines de explotación sexual es uno de los mayores y más beneficiosos negocios que existen en nuestro país, pero se lleva por delante la vida de muchas mujeres que se ven en la obligación de prostituirse cada noche o a cada hora.
Se sabe de sobra cuáles son los locales que tienen a mujeres prostituyendose, entonces ¿Por qué no se hace nada en contra de esas mafias? ¿Por qué se consiente ese maltrato y violencia hacia las mujeres?
Biografía del cadáver de una mujer en mi opinión pone nombre a la víctima, para poner su granito de arena en impedir que se sigan usando sus vidas como meros números -esta semana en Madrid un hombre decidió matar a su mujer y a su hija de 10 años- sino como historias y vidas que se han visto sesgadas por un hombre.
¿Y la familia de estas mujeres? Este cortometraje nos enseña el testimonio de uno de sus hijos, que fue testigo directo del asesinato y al que no mataron porque se encasquillo la pistola, un relato muy duro pero necesario de ver.
Duele, duele mucho verlo, pero lo que provoca el dolor es que esas situaciones se hayan dado y se sigan dando sin que el Estado se haga responsable de un negocio atroz, asesino, que deja en la cuneta a millones de mujeres. España ocupa el asqueroso honor de estar en el ranking de los 10 primeros países con mayor industria de trata y explotación de mujeres. Y como mujer me enfada, me indigna, me encabrona, ma asquea.
Es indignante y frustrante que la justicia y diferentes organismos no protejan a las mujeres que además están en una situación de extrema vulnerabilidad, hace unas semanas tuve la oportunidad de escuchar una charla de la Comisión de Trata de Mujeres y se me puso los pelos de punta, sentí verdaderas arcadas de todo lo que pasan esas mujeres y en que desprotección viven.
Como os decía poner cara, rostro, historia y vida debería ser una norma, y no pasar a ser una cifra más.
Yo tuve la oportunidad de verlo en Filmin y siendo sincera aunque pase muy mal rato mereció la pena, porque esta realidad la viven y padecen muchas mujeres en nuestro país.
Así que por favor verlo. Muchos besos rinconeros y rinconeras y espero veros mañana con un día un tanto amargo.
La policía desaloja un concierto en un centro social y un agente muere en los altercados. Una piedra le destroza el cráneo. ¿Quién tiró la piedra? ¿Quiénes lo saben? ¿Por qué callan? Esta es la historia de las personas que viven conociendo las respuestas. Es la historia de su silencio, de su cobardía y de su culpa.
Cuando Edna desaparece de forma inexplicable, su hija Kay y su nieta Sam acuden a la casa de campo familiar que se encuentra en completa decadencia. Sin embargo, Edna regresa de forma misteriosa sin revelar dónde ha estado. A medida que el comportamiento de Edna se vuelve más imprevisible, Kay y Sam empiezan a notar una presencia que podría estar tomando el control de la mujer.
Tras la desaparición de una mujer, durante una tormenta de nieve, la policía se encuentra perdida en el caso sin saber a dónde tirar. Pero cinco personas acaban estando relacionadas y sus secretos pronto saldrán a la luz.
Tras trece años en Guantánamo, Muhammad es puesto en libertad y trasladado a Uruguay. Tiene una segunda oportunidad; empezar una nueva vida en libertad en un lugar desconocido. Pero 'libertad' es una palabra grande con un significado muy complejo.
Basada en la propia infancia de su director Lee Isaac Chung, el filme nos traslada a la década de los '80 para contarnos la historia de una familia -mitad coreana, mitad estadounidense- que vive en una pequeña granja de Arkansas tratando de alcanzar el llamado "sueño norteamericano". Tras la llegada de la abuela, el hogar cambiará por completo.
Una niña Sasha, de 7 años, siempre ha sabido que es una niña, aunque naciera atrapada en un cuerpo de niño. A medida que la sociedad fracasa, al no tratarla como a las demás niñas de su edad, sea en su vida diaria en la escuela, en clases de ballet o en fiestas de cumpleaños, su comprensiva y empática familia lidera una batalla constante frente a la violenta rigidez de los prejuicios sociales, para hacer que su diferencia sea entendida y aceptada por todo el mundo.
Eric, junto a sus amigos Ona y Marcel, roban las cenizas de Pol, su amigo recientemente fallecido, y empiezan un viaje para lanzarlas. Sin embargo, la escapada se acaba convirtiendo en una burbuja que los separa de la realidad y cada vez los aleja más del regreso a casa.
Recordaros que hace casi una semana nos demostraron en la Gala de los Premios Goya, que la cultura en nuestro país es segura.
Dentro de un ratito os veo para compartir uno de los cortometrajes ganadores del Goya al mejor documental, una buenísima opción para este viernes noche.