Desde que hace unos meses me encontré con este libro en Taiga sentí la necesidad de leérmelo, pero también el deseo de no saber de que iba, no leer la sinopsis, y, dejarme llevar por esa portada de un hombre mirándote fijamente con un vaso en la mano.
Y vaya viaje me he metido con Pol Guasch y su Reliquia.
"Diez años después de la muerte de su padre, el narrador de este libro decide escribirla. Con la sombra del suicidio privándole del duelo, se pregunta: ¿es posible encontrar las palabras de una despedida que no se produjo? Así, este relato personal e íntimo se convierte en una búsqueda para entender cómo se forjan los vínculos familiares, a qué condena el silencio, dónde se esconde la verdad de una historia.
Pero la escritura falla, y el autor recurre a las biografías de escritores que se suicidaron y a sus últimas notas para reconstruir un adiós posible, tentativo. Solo con una narración polifónica y coral podrá volver a los rincones olvidados de la propia vida, allí donde la memoria se vuelve vacío.
Reliquia se transforma, entonces, en una crónica familiar que contiene una reflexión sobre la llegada a la escritura y el sentido de la creación; un texto sobre la muerte y la ausencia que conduce a los momentos más deslumbrantes de la amistad y el amor. Con un estilo contenido, sin rodeos, Pol Guasch ha armado un libro delicado y vital: una elegía fulgurante".
Un libro que va mucho más allá del suicidio del padre, nos habla de:
- la familia,
- de los planes o conflictos,
- de donde podría venir la tristeza de su padre,
- que paso en esa familia cuando él decide quitarse la vida,
- cómo vivir con esa ausencia y ese dolor que provoca,
- cómo llegar al momento en que el que cumples más años que él.
Un libro que habla de vida, y no solo la del padre, sino la de Pol, su enfado con el paso de los años a tratar de poner nombre a todo lo que sentía a través de esta Reliquia que ha sido un regalo tenerlo en mis manos.
Perder a alguien a quien quieres tanto como un padre a una edad tan joven es duro, pero vivir con que esa vida se la quito él, creo que deja un poso que sino tratas o hablas se puede covertir en un dolor crónico que no sabes donde llegará, por lo que gracias a Pol por hacer del dolor, amor, y del amor, escritura.
Un beso muy fuerte y espero que lo leáis porque merece la pena :)



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