Este del 2026 no le voy a recordar como el verano de mi vida, ha habido días de mucha oscuridad en la que estoy aprendiendo a como moverme en ella y no dejar que ésta ocupe todo mi espacio y mente. Cierto es que con el paso de los días me voy encontrando mejor o cogiendo algo más de aire en los pulmones pero siento que en mi cuerpo se ha depositado una tristeza. Una tristeza que nunca había sentido que a ratos me provoca dolor físico pero por desgracia creo que será una triste compañera de vida, con la que estoy gestionando vivir sin que me quite la vida.
Ha sido un verano en el que me he ilusionado con las cosas aparentemente más pequeñas e insignificantes y en donde no me he obligado a hacer nada que no me saliera del alma y, eso incluye quedar con gente o hacer cosas no que realmente me apetecieran. Hace unos días en el trabajo hablaba con una mujer sobre la importancia de decir NO y como me había costado muchos años, pero, que he conseguido decir NO quitándome el sentimiento de culpabilidad que se me pegaba como las tormentas de verano a la piel.
Un verano de colocar, recocolocar cosas emocionales y físicas...
Un verano de disfrutar de leer sin agobios, con calma y sin prisas...
Un verano donde seguir reafirmando el arte de no hacer nada, y cuando os digo nada, es nada de nada...
Un verano donde no poner la tele y tener como compañera a La Cadena Ser en todas sus franjas horarias...
Un verano donde no poner la alarma y disfrutar del goce de levantarte a la hora que te dicta tu cuerpo, sin obligaciones ni culpas absurdas...
Un verano donde parar a pensar en que punto de mi vida estoy, que quiero, que no, a quiénes quiero en mi vida o por el contrario con quiénes no me apetece estar...
Pero también en donde como pone el título del post de hoy, ha habido muchas películas, algunas en salas de cine u otras desde el sofá de casa, tumbada en mi lado y con mi marido como fiel compañero de muchas pasiones que compartirmos, como el cine.
Entre las vistas en el cine, super héroes, super producción, españolas, documentales o animación, de esas que te recuerda que fuiste un niño o una niña y que hay personajes que te van a acompañar de por vida.

Como podéis ver un catálogo amplio para todos los colores, olores y gustos. Un catálogo que en mayor o menor medida me ha gustado y que en algunas de ellas me han enseñado y mostrado realidades duras pero que considero necesarias de mostrar porque lo que no se nombra no existe y la violencia vicaria existe y le cuesta la vida a muchos niños en España y en este mundo cada vez más enfermito que le estamos dejando a los y las más peques.























