Había un día muy marcado en color en mi agenda de papel y móvil, viernes 25 de septiembre ¿Por qué? Porque llegaba a los cines La bola negra, la segunda película de Javier Calvo y Javier Ambrossi, la cuál tomaba como referencia:
- La bola negra, una obra inacaba de Federico García Lorca.
- La piedra oscura, la obra de teatro de Alberto Conejero que pone a Rafael Rodríguez Rapún, la última pareja de Federico en el centro de la trama.
Pero antes de hablar de La bola negra me quiero remontar a hace más de diez años cuando estos dos hombres estrenaron en la sala hall del Teatro Lara de Madrid, una obra que habla de amor, diversidad y fe. El gran comienzo de dos hombres que ponen la diversidad en el centro, para contar historias y mostrar personajes en los que todos y todas nos podamos ver reflejadas: Paquita Salas, La Veneno, La Mesías... series que han marcado una época y que el paso del tiempo las sigue poniendo referencia.
Hasta llegar a hace unos días cuando un viernes después de madrugón, bajar por primera vez al gimnasio después de años, trabajar y hacer una excursión en trasporte público, me fui con mi marido a ver una película que es una explosión de emoción en toda la cara, con escenas de enorme belleza, poniendo la historia negra de este país ante espectadores y espectadoras muy jóvenes y rescatando a Federico, su teatro y su amor por Rapún.
"Las vidas interconectadas de tres hombres en tres épocas distintas. Tres existencias íntimamente ligadas por la sexualidad y el deseo, el dolor y la herencia, y por una de las últimas obras, inacabada, de Federico García Lorca".
Una película inmensa:
- Inmensa en su calidad visual, fuerte y potente desde los primeros minutos que te deja clavada y sin respiración en el asiento.
- Inmensa en la ejecución y la entremezcla de las tres historias a la vez. Un juego artístico sin precedentes.
- Inmensa en las imágenes, habiendo escenas de una belleza apoteósica.
- Inmensa en las interpretaciones de los actores ya no solo los principales sino de un reparto lleno de gente que suma calidad y verdad.
- Inmensa en su rigor con la historia de este país y con todos los muertos que hay en las cunetas.
- Inmensa en hablar de esos armarios donde hombres y mujeres tuvieron que estar escondidos negándoles al derecho a una vida.
- Inmensa en los diálogos, silencios y rostros en constante tensión.
- Inmensa en la fotografía, como parte activa e importantísima de una gran película.
- Inmensa en cada acorde que la acompaña.
- Inmensa en ese final que te agarra el corazón y en el que Federico toma la voz.
Después de dos horas y media, yo no sabía si aplaudir, llorar, sonreír... porque estaba en shock. Es una peli enorme, llena de matices, colores y rigor que hacen que cada segundo de metraje haya merecido la pena. En ninguno de los minutos que duro la película mire el reloj, y cuando acabo pensé: que pena, se ha acabado. Pero también me sentí agradecida de poder verla y poder sentirla cada minuto.
Así que desde este rincón, solo agradecer a los Javis haber hecho algo tan hermoso y doloroso desde el rigor, la profesionalidad y la pasión que desprende cada plano el cual tiene sentido y da paso al siguiente, y al siguiente y al siguiente. Creo que hablar sobre nuestra historia es algo primordial y poner la diversidad ante los ojos de tanta gente es de vital importancia.
Rinconeros y rinconeras estamos viviendo tiempos en los que cada vez hay más gente muy joven diciendo que con Franco se vivía mejor. Por favor, ver La bola negra y ver en primera persona que era la fascismo, ese que tenemos sentado en nuestro Congreso haciendo proclamas fascistas, belicistas y de una sin vergonzonería que no se veía desde esos tiempos en los que está basado la película.
La bola negra ha sido la candidata para representar a España en Los Oscar, y desde aquí todo mi apoyo y respaldo no solo en la categoría de mejor película internacional, sino en cualquier categoría, porque rinconeros y rinconeras estamos ante una película que marcará un antes y un después en la historia de nuestro cine y de esos dos directores valientes y consecuentes con el mundo en el que vivimos y en el que ellos crecieron.
Este post no se puede despedir sin los versos llenos de amor y pasión de Federico y esos Sonetos del amor oscuro tan presentes en la película:
Tú nunca entenderás lo que te quiero
porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.
Norma que agita igual carne y lucero
traspasa ya mi pecho dolorido y las turbias palabras han mordido
las alas de tu espíritu severo.
Grupo de gente salta en los jardines
esperando tu cuerpo y mi agonía
en caballos de luz y verdes crines.
Pero sigue durmiendo, vida mía.
Oye mi sangre rota en los violines.
¡Mira que nos acechan todavía!




















