Buenos días rinconeros y rinconeras. Como os conté hace unos días este verano he tomado la decisión que aunque dejar de comprar libros de papel va a ser imposible, he decidido rescatar el Ebook del cajón de la mesa del despacho. A la playa fue de los primeros objetos que eche en la mochila y en él, después de leerme varios títulos y coincidiendo con el 90 aniversario del asesinato de Federico decidí abrir Un lector llamado Federico García Lorca del poeta y escritor también granadino, Luis García Montero.
Todos nosotros somos, en esencia, aquello que leemos. Este principio, difícilmente rebatible desde cualquier rincón de la cultura, es el presupuesto desde el que parte Luis García Montero en este libro que rastrea las huellas que dejaron en Federico García Lorca sus lecturas. Las lecturas a las que Federico García Lorca se acercó en su juventud le convirtieron en la persona que fue -hasta sus últimas consecuencias- y en símbolo de toda una época. Como uno de los escritores españoles más populares del siglo XX, sus obras son objeto continuo de estudio, su poesía resuena más allá de los libros y sus piezas teatrales han conocido multitud de puestas en escena a lo largo de los años. Lejos del mito del autor de genio innato y profundas raíces populares, sus escritos, desde los más tempranos, reflejan un profundo conocimiento de la literatura clásica, de las obras de sus contemporáneos, además de un crecimiento intelectual a la cultura popular, tanto literaria, como musical o teatral. Como todo lector, el joven Lorca buscó en sus lecturas la manera de forjarse una identidad, no solo como escritor, sino también como individuo y como ser social. Este es, sin duda, uno de los más hermosos y fecundos ejercicios de libertad que puede acometer el ser humano.
A todos y todas las que nos gusta leer llevamos una lectora voraz dentro, generando en nosotras ideas, posicionamientos, cuestionamientos, aprendizajes... haciendo que el ejercicio de leer sea algo más que una lectura y dejando en cada título que pasa por nuestras manos y ojos un poso.
Y como no iba a ser Federico García Lorca un lector ávido, un hombre con esa cultura le debía venir dada por las lecturas que le acompañaron en su corta vida, 38 años. Lecturas de las que aprendio, a las que recurrio y a las que pudo cuestionar y soñar de hacer de otras maneras. Y en eso nos enfoca García Montero en este ensayo, a descubrir cuáles fueron los libros y los autores que tuvo en sus manos.
Una lectura amena, divertida y muy reveladora sobre la cultura de un señor único.
Así que sí, os recomiendo leer este libro y poner en vuestras manos a Luis García Montero.
Un beso muy fuerte rinconeros y rinconeras y espero veros mañana con una serie única basada en un libro legendario :)





















