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jueves, 4 de junio de 2026

Hasta el 21 de junio en el Teatro Fernán Gómez: La Barraca

Este primer jueves de junio os siento una obra especial para mí, porque me hace tener muy presente a mi madre, que antes de perder la vista fue una gran lectora y siempre me hablaba de Blasco Ibáñez. Un autor, que yo nunca he tenido en las manos, pero como creo en las señales, siento que este 2026 debe ser el momento de ponerlo por primera vez.

Desde el pasado 21 de mayo hasta el 21 de junio en la Sala Guirau del Teatro Fernán Gómez podemos ver la adaptación teatral de La barraca.

La barraca es una historia de siempre que nos habla de la eterna lucha entre la razón y la violencia, de una comunidad enferma con comportamientos salvajes. Una historia que nos habla de la identidad tan necesaria que nos da el arraigo a la tierra en la que nacemos. Esa tierra que se convierte en desierto sin su alimento principal, el agua.

En la versión teatral que propongo intervienen los personajes principales de la novela y unos entes a los que llamo “sombras” que encarnan a la masa de vecinos y otras presencias que ayudan a recrear atmósferas y el paso del tiempo.  El texto está estructurado en tres partes: Pasado y presente, Los intrusos y El fuego:

PASADO Y PRESENTE: En esta primera parte conocemos a la familia Borrull, la historia del desahucio de la familia Barret y el motivo por el cual el resto de la huerta impide que otra familia se instale en la que fue su barraca.

LOS INTRUSOS: En la segunda parte transcurren los hechos que van desde la llegada de la familia de Batiste a la barraca del tío Barret hasta la muerte de su hijo menor. Toda la huerta les hace la vida imposible, pero al conocerse tal desgracia, los vecinos se sienten responsables y mostrando una nueva cara revestida de piedad, acuden a la barraca para acompañar a la familia en su dolor.

EL FUEGO: El tiempo ha pasado. Los considerados intrusos son falsamente aceptados y viven como unos vecinos más, pero lo que tanto temían los huertanos, ha sucedido: los propietarios, viendo por fin habitada la barraca del tío Barret y perdido el miedo a los labriegos, vuelven a exigir más y más. Una noche de fiesta y bebida desata las emociones contenidas dando fin a la falsa concordia y provocando el trágico final.

Poner esta versión en manos de Magüi Mira, tan amante de la palabra como de la acción, es garantía de una puesta en escena innovadora con un pulso narrativo que atrapará tanto como la inmortal novela.

¿Nos vemos en el teatro?

:) :) :) :) :)

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