A sus 18 años, Claudia no quiere ser una heroína. La enfermedad de su madre irrumpe como una tormenta silenciosa que obliga a redefinir los roles en una familia que lleva tiempo desconectada. Entre el deber de cuidar y el deseo de vivir como cualquier chica de su edad, Claudia busca un modo de habitar esa nueva realidad, que transformará los vínculos entre toda la familia".
Esta película que os quiero compartir este caluroso domingo de junio fue muy especial por dos motivos:
- Llevaba muchos años con la idea de ir al cine sola y siempre me ganaba la puñetera vergüenza. En una semana horrible con unas anginas que me dejaron en cama cinco días, el último día de la baja que me encontraba por fin, sin fiebre, decidí que me iba a ver la película sola, y dejar de lado los miedos y las vergüenzas que me acompañan desde hace 42 años. Y la experiencia fue muy buena, porque disfrute de mi misma en una de mis mayores aficiones, ir al cine. Algo que repetiré no lo dudéis.
- Una película que me recorría el cuerpo, el corazón y el alma. Con la que me rompí en varias ocasiones porque en la madre de la peli veía a la mía. Que complicado es cuidar sin muchas veces querer salir corriendo, hacerlo con amor pero también con enfado de ver como a esa persona a la que amas, se va deteriorando a pesar de tus cuidados.
- El tono, los colores, la falta de palabras en situaciones que se muestran por sí solas.
- Cada persona que forma parte del reparto, desde esa madre que se va deteriorando haciendo un papel real sin llevarlo al ridículo, hasta ese padre silencioso, abnegado y que tira con todo.
- Mostrar la realidad tal cual es y como esa terrible enfermedad va avanzando de forma imparable.
- Mostrar el lado de los y las cuidadoras.
- Mostrar el tsunami el que implica un diagnóstico así en una casa normal y corriente, de personas trabajadoras que solo se tienen entre ellas para cuidar y si hay algo de tiempo, cuidarse. El desgaste físico y emocional.
Yo no moriré de amor hubo momentos que me hizo romperme en lágrimas y salir del cine con un tortazo tremendo pero también sentí una enorme suerte de tener una pareja a mi lado que hace que los cuidados con él, sean menos cargantes, porque de no ser por él la película que estaría viviendo sería de terror.
No se si la habéis visto, pero de no ser así, buscar en las pocas salas que queda e ir al cine, merece la pena. Un beso gigante, os veo mañana en la segunda semana de un junio en la que se acercan las deseadas vacaciones :) :) :) :) :)



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