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lunes, 12 de enero de 2026

El rayo que no cesa: Miguel Hernández

Hace unos días os senté el libro de Shirley Manguini sobre Maruja Malló y como descubrí que entre ella y Miguel Hdez. había habido una relación. Una relación que estudios dicen fue la causa de escribir El rayo que no cesa. Un libro que siempre ha estado en la estantería del salón de mi casa encuadernado en cuero marrón, ahí esperándome con calma. 

Según me terminé el ensayo sobre Maruja, David me lo cogió del estante del salón y en una tarde con calma me leí ese poemario fundamental que trata sobre:

- El amor

- La muerte

- Y el sufrimiento

El amor y su sentimiento, el amor y la verdad, el amor y la muerte, el amor y su sufrimiento, esos son los temas fundamentales de “El rayo que no cesa”, el volumen que Miguel Hernández publicó en 1936 en la editorial Héroe. Inspirado posiblemente por el desengaño amoroso que el poeta sufrió tras una breve e intensa relación con la pintora Maruja Mallo, es un libro moderno, aunque muy influido aún por la poesía del siglo de oro. Las formas clásicas como el soneto, reviven en la modernidad que Miguel Hernández sabe construir partiendo de su intuición, de su clarividencia sobre todo lo que está ocurriendo en España. Testigo fiel, testigo dolorido, testigo tenaz de cuanto acontece en esos pueblos ansiosos de prosperidad y cultura que él tan bien conocía, y que visitó como representante de la República, de esa España profunda castigada por el rayo que no cesa. Visitante asimismo de una gran ciudad como Madrid, donde se echa de menos el refugio rural, el contacto con la naturaleza, la sencillez del trato con los vecinos. Miguel Hernández vivió a caballo entre dos mundos, no podía renunciar a ninguno, y fue testigo privilegiado de cuanto sucedió en nuestro país en la década de los años treinta. El libro incluye también la conocida “Elegía a Ramón Sijé”, uno de los poemas más estremecedores y sinceros de la lírica española, un poema que ha sido además inspiración para cantautores como Joan Manuel Serrat, que lo han convertido en un himno. En él, Miguel Hernández se duele de la muerte del que había sido desde la juventud su mejor amigo, fallecido a la temprana edad de 22 años.


En este poemario que me tuvo retenida en el sofá de mi casa, se explora el amor con una fuerza ambivalente, a menudo dolorosa y ligada a la muerte, mostrando una enorme lucha interior simbolizada por un rayo que habita en el corazón del poeta. Un poeta que murió con los ojos abiertos y que enterraron los pies por delante. En este momento os recomiendo que busquéis a Nieves Concostrina cuando habla en Cualquier tiempo pasado fue mejor y narra estos hechos desde el dolor y el desgarro que sigue causando una España llena de dolor, muerte y viendo lo visto, poca memoria.

Un rayo que no cesa que no es para entender, sino para sentir, palpitar y dejar que te recorra el cuerpo. 

Un rayo que no cesa que es una lectura fácil y rápida, y que se, que dentro de unos años volveré a coger y descubrir aspectos que quizás antes pase por alto.


Un poemario perfecto que os recomiendo y que si os lo habéis leído, espero me digáis que os ha parecido, porque compartir como dice el refrán s vivir.

Un beso muy fuerte rinconeros y rinconeras, y espero veros mañana con la primera película que he visto en el cine este año :) :) :) :) :)



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