Hay refranes que siempre se pueden adaptar y el de hoy dice: Quien tiene una buena librera tiene un tesoro. Y en este sábado de compartir lecturas os siento el último libro de mi librera, una profesión que admiro y respeto desde que era una niña y Manuela lo es. Es profesional, amable, inteligente, profesional, de esas personas que sabes que vas a disfrutar de una conversación con ella.
Conocí a Manuela Partearroyo en la Librería Taiga y desde el primer momento en el que entras y te recibe con tu nombre sabes que es una persona que se preocupa y sobre todo le gusta su trabajo. Una mujer con la que poder hablar, reírte y aprender porque así me decía mi madre que se aprende, escuchando a las personas, y Manuela es de esas mujeres que escucharías durante horas y horas.
Hace un tiempo descubrí que escribió su primer ensayo sobre cine español Lunes de varietés que ya os senté por aquí hace unos años cuando me lo leí - https://detounpoquito-natty.blogspot.com/2024/08/viernes-de-lectura-especial-luces-de.html - y del que os dejo por aquí el enlace para que podáis volver a echarle un ojo. Y en esos momentos ya compartió conmigo que estaba en el proceso de terminar el que sería su segundo libro que sacó a la venta este año y que mi marido me regaló por mi cumple porque sabía las ganas que tenía de leérmelo.
Y vaya viaje me he metido por el mundo de la costura, el traje y el cine español gracias Manuela con El hábito hace al cine.
"Entre rebeldías y visillos, este libro propone una nueva mirada al cine español: la que se detiene en sus trajes para descubrir en ellos una historia cultural, política y sentimental. Lejos de ser mero adorno, el vestuario aparece aquí como escritura: cada polisón, cada mantilla y cada uniforme revelan ideologías, tensiones de clase, pulsiones de deseo y anhelos de modernidad.El itinerario atraviesa títulos como Arrebato, La vida en un hilo, Deprisa, deprisa, Remando al viento, La ley del deseo o Belle époque, pero sitúa en primer plano a quienes los hicieron posibles: figurinistas y diseñadores cuyo trabajo ha modelado nuestra memoria visual.Desde la elegancia histórica de Yvonne Blake, hasta la sensibilidad contemporánea de Sonia Grande y Paco Delgado, pasando por la versatilidad de Pedro Moreno o Miguel Narros, el libro reivindica su autoría, a menudo invisibilizada.Este ensayo demuestra que vestirse en el cine nunca es inocente: es narrar el tiempo, encarnar una identidad y, a veces, ensayar una forma de resistencia. «El erudito o el hombre de mundo elegante que quisiera investigar la indumentaria de un pueblo en cada época conseguirá hacer la historia más pintoresca y más nacionalmente verdadera. Ya sea en el pie, en el busto, en la cabeza, siempre encontraremos, formulándose bajo alguna parte de la indumentaria, un progreso social, un sistema retrógrado o algún tipo de lucha encarnizada». Honoré de Balzac.
Un libro en el que Manuela hace un viaje por la historia del cine español a través de sus hábitos, trajes y agujas, porque ¿Qué sería de una película sin un buen vestuario, esas sastras, modistillas que han dejado su impronta en un cine que ha sabido reflejar con maestría la historia de este país.
Un país marcado por décadas que en la moda han marcado una época y tendencias que han ido directas a la pantalla de cine mostrando la sociedad y cultura de esos momentos. Años como la dictadura, los años de la república, la movida, la Inquisición, la Edad Media...
Un ensayo que recorre con buena mano y mejores letras nuestro cine y traje, poniendo nombre a las artífices y agujas de títulos tan memorables como Belle Epoque o dando conocer datos que yo desconocía como que José Luis Vázquez comenzó en el cine siendo figurinista...
Un beso enorme rinconeros y rinconeras y espeor veros mañana para hacer un repaso por el cine que he podido ver este verano :)



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