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martes, 18 de agosto de 2026

Noventa años del asesinato de Federico García Lorca

 Hoy este rincón se despierta más lorquiano que nunca... porque no quiero dejar de recordar que la tarde del 16 de agosto de hace 90 años, Federico García Lorca fue detenido en casa de los Rosales por Ramón Ruiz Alonso. Según Ian Gibson, biógrafo de Federico, se sabe que esta detención fue una operación de envergadura. Se rodeó de guardias y policías la manzana donde estaba ubicada la casa de los Rosales, y hasta se apostaron hombres armados en los tejados colindantes para impedir que por aquella vía tan inverosímil pudiera escaparse la víctima

Federico fue trasladado al Gobierno Civil de Granada donde quedó bajo la custodia del gobernador, el comandante José Valdés Gúzmman. Entre los cargos que se le imputaban en la supuesta denuncia figuraba:

- Ser espía de los rusos.

- Estar en contacto con éstos a través d euan radio -la cuál nunca fue encontrada-. 

- Haber sido secretario de Fernando de los Ríos.

- Ser homosexual.

Fueron varios los intentos por salvar la vida de Federico por parte de Los Rosales, y existen indicios de que antes de dar la orden de matar a Federico, Valdés se pudo en contacto con el General Queipo de Llano, jefe supremo de los sublevados de Andalucía, el cuál le remitió "darle mucho café", vamos matarlo.

A pesar de todo, Federico fue llevado al pueblo de Viznar junto con otros detenidos y después de pasar la noche en unn cárcel improvisada, lo trasladaron en camión hasta un lugar en la carretera de Víznar a Alfacar, donde le fusilaron antes del amanecer.

Aunque no se puede fijar con certeza la fecha de su muerte, hay testimonios que refirieron verle los días posteriores a su detención, por lo que intuye que fue ASESINADO la madrugada del 18 de agosto a consecuencia de "heridas producidas por hecho de guerra".


Meses después de este aseasinato en el paraninfo de la Universidad de Salamanca de donde Miguel de Unamuno era el rector, José Millán-Astray pronunció las terroríficas palabras: Muerte a la inteligencia. Lo que define a la perfección el asesinato no solo de Federico sino de miles de personas que fueron asesinadas por sus ideas que por supuesto no se correnpondían con las de un movimiento asesino, sublevado y que iba contra la propia ley, puesto que el Gobierno legítimo hasta el alzamiento millitar era la II República.

Pero hoy no quiero escribir sobre política quiero escribie sobre él, sobre Federico, sobre como lo denominaba mi madre desde que tengo memoria "mi chico". Un chico que llegó al mundo un año como 1898 y que en sus pocos años de vida consiguió revolucionar el mundo de las artes y las letras ya no solo en nuestro país, sino a nivel mundial, porque a día de hoy sigue siendo uno de los autores españoles más traducidos y representados del mundo.


Un hombre que nos regalo poemarios a los que acudir como disfrute o socorro en días de asfixia.

Un hombre que nos regalo su pasión por la música como sus discos al piano con La Argentinita, sus dibujos inclasificables, sus conferencias sobre temas como las Nanas o Góngora, o sus obras de teatro, trasgresoras para la época en la que fueron escritas.

Un hombre que nos regalo unos personajes femeninos que vivían encorsetados en su época pero luchaban sobre esas normas como la Adela de La casa de Bernarda Alba o La novia de Bodas de sangre.

Un hombre que tuvo la suerte de poder viajar y conocer otras culturas que fueron implantando en él semillas de lo que sería su obra poética o dramática.

Un hombre que enseñó el amor a la familia y el respeto y cariño a las personas que trabajan para ella.

Un hombre que vivió una época dorada de cultura y arte, que fue testigo de hechos tan importantes como La caída de Wall Street en el 29 o como la cultura que él la consideraba y proclamaba como arma imprescindible para los pueblos era llevada a cualquier rincón ya no solo por su Barraca sino con las Juventudes Pedagógicas.

Un hombre que se rodeo de personas relevantes para la época, pero que siempre fue fiel a sus amigos de siempre.


Un hombre al que noventa años después de su ASESINATO seguimos recordando, celebrando, nombrando, leyendo o representando. Porque ¿Quiénes fueron sus asesinos? Conocemos al cerebro pero ni conocemos ni nos interesa su historia, pero en cambio Federico es eterno, en su esencia en su obra, en su poesía... Le quisieron silenciar y como dijo el actor Jesús Torres cuando este año se alzó con un Premio Max en Mérida por la obra Poeta perdido en Nueva York: "le asesinaron el cuerpo pero le encontraron en las bibliotecas o teatros de todo el mundo".


Hace unos años en el Ministerio del Tiempo nos regalaron la escena de Federico viajando a un tablao donde es testigo de como Camarón pone en esa voz prodigiosa su Leyenda del tiempo y dice esa frase que a mi me emociona hasta las lágrimas siempre que lo escucho: Entonces, yo gané.

Ganó la cultura.

Ganó el talento.

Ganó la decencia.

Ganó la verdad.

Ganó el conocimiento.

Ganó la inteligencia.

Y en este 18 de agosto no quiero dejar pasar por alto que Federico no murió, Federico fue asesinado y 90 años después vemos como existen personas que siguen blanqueando hechos tan abovinables como la dictadura y represión franquista. La verdad y la memoria es algo que le debemos ya no solo a Federico sino a todos y todas las que fueron asesinadas de forma vil porque no nos lo podemos permitir.

Un pueblo que no conoce su historia o deja que se la falseen, es un pueblo que puede volver a repetirla y eso es algo que por justicia y memoria no nos lo podemos permitir. 

Así que desde este rincón para despedirme solo dos cosas:

- Gracias a mi madre por ser mi maestra de vida, por haber puesto a Federico en mi vida en aquella habitación del hospital donde siendo solo una niña me leía ese teatro y esa poesía que con los años siento que traspasa mi cuerpo y alma. 

- Gracias a Federico por regalarme su persona y obra. Tenerlo en mi vida solo me aporta cosas bonitas, sorpresas y verdad. Llevarlo en mi piel me hace sentir cosas que no puedo describir, a lo que Ian Gibson hace años le puso nombre: Enlorquecida


Por favor no dejeis que os engañen, leer, buscar y comprobar. Y no solo leer cosas que se correspondan con vuestra ideología hay que conocer y saber de todo. Hagamos memoria a la lucha de Federico por tener un pueblo culto lo que implicaría ser difícilmente manipulable o engañado. 

Despido este post con emociones encontradas y opuestas, por un lado la tristeza del asesinato vil y que después de 90 años no sepamos donde esta su cuerpo -un delito- ni otros y, la alegría de celebrarle, leerle, no dejar que caiga en el olvido y sentirle siempre.

Gracias Federico









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