lunes, 4 de enero de 2021
El declive del que fue el gran imperio ruso: El jardín de los cerezos
domingo, 3 de enero de 2021
Un viaje a esa España que algunos y algunas tratan de blanquear: Los Santos inocentes
Si algo siempre he resaltado de HBO, es la calidad, ya no solo de productos propios, sino las series o peliculas de otros que exponen en su catálogo, teniendo en cuenta a todos los públicos y todos los gustos.
Hace unas semanas me sorprendió mi chico cuando me enseñó que iban a subir muchas películas españolas:
- Algunas más o menos actuales.
- En blanco y negro.
- De la época del color, pero de hace ya varias décadas.
Aprovechando que teníamos reciente el programa de Un libro una hora -el que por cierto os recomiendo de la Cadena Ser- sobre Los Santos inocentes, la pusimos porque siempre es un buen momento para ver la increíble adaptación de la novela homónima de Miguel Delibes.
Un relato que algunos o algunas quieren blanquear, pero la historia es lo que tiene, por mucho que la maquilles o escondas siempre sale a borbotes mostrando que hubo un tiempo no tan lejano que personas de este país fueron tratadas como ganado, abusando física y emocionalmente de ellos y ellas y siendo vejados en lo más profundo de su ser.
Nos trasladamos a la España franquista. Durante la década de los sesenta, una familia de campesinos que vive miserablemente en un cortijo extremeño bajo la férula del terrateniente. Su vida es renuncia, sacrificio y obediencia. Su destino está marcado, a no ser que algún acontecimiento imprevisto les permita romper sus cadenas.
Y vaya cadenas que tienen apretándoles el cuello, se nos muestra la miseria humana en todas sus dimensiones:
- Económica, pues a pesar de trabajar todo el día son muy pobres.
- Social, viven apartados del mundo sin saber comunicarse con el resto y solo conociendo aquello que ven cada día.
- Cultural, son tratados como ganado y éste por supuesto no aprende a leer, ni sumar... Gentes incultas y embrutecidas por un trabajo bestial en donde nada es valorado porque debes agradecer a cada segundo el mendrugo de pan que te llevas a la boca.
- Religiosa, porque como no "Sancho con la iglesia hemos topado", siendo cómplices de los tratos que recibían las personas en los campos, pero oye, a ellos les daban sus limosnas y sus arreglos para las iglesias, perocomo estuvieran las personas les importaba un pepino.
sábado, 2 de enero de 2021
La segunda temporada sí que sí: Madres
A diferencia de la primera temporada que la verdad me pareció bastante tostona, la segunda temporada de Madres - que podéis ver en Amazon--sí me ha gustado.
Me han parecido mucho más interesantes las tramas y el quitar de la santa providencia de las bondades a las madres, de lo que yo no dudo porque tengo una magnífica, pero a mi llamarme tonta, pero me parecía bastante cansino.
Ficción, realidad y Angela Lansbury: La bruja novata
viernes, 1 de enero de 2021
No fue mi culpa
Feliz año a todos y todas rinconeras. Hoy quiero comenzar este año, con una frase que me ha costado más de 17 años creérmela, No fue mi culpa.
¿Por qué he elegido este día para sentarme con un post tan personal? Porque desde este 1 de enero, quiero decir bien alto, NO FUE MI CULPA.
Hace 17 años en un viaje, tuve la situación más abrupta y dolorosa, y llevó desde ese momento culpándome de una situación, que para nada fue culpa mía. En cuestión de segundos tuve que tomar la decisión más importante de mi vida, y tantos años después he aceptado esa decisión y cada día hago el trabajo de perdonarme, no juzgarme más, y llorar, llorar mucho si es que el cuerpo me lo pide.
Un momento que lo cambió todo y del que llevo arrastrando muchos años de dolor. Me costó una depresión que aunque no tan fuerte he ido arrastrando con el paso de los años; me ha costado muchas lágrimas y rencor por personas que no tienen ninguna responsabilidad; me ha costado mucho dolor físico porque todos los problemas emocionales los derivo en graves brotes de mi espondilitis; me ha costado algún que otro problema con mi pareja, pero aquí hago un alto porque en todos los años que llevamos juntos -y ya van 13 y medio- que siempre ha me ha entendido, no lo ha juzgado y me ha dejado mi tiempo para encontrarme mejor; me ha costado problemas a la hora de ir a un determinado médico que quiénes me conocéis sabéis que llevó fatal tener que ir...
Y con esta frase que da título al post de hoy, no digo adiós a ese hecho, sino que estoy aprendiendo a convivir con él dejando de lado la culpa y no juzgando ni mis lágrimas, ni mis dolores. Como os decía las cosas, más cuando no las has provocado tú, no se pueden cambiar, pero no quiero que eso sea algo enconado por el resto de mi vida, porque me merezco ser feliz.
Ayer os decía que este 2021 no tenía ningún propósito, pero quizás no fui del todo sincera, porque cada mañana cuando me despierte, la frase No fue mi culpa será lo primero que me diga.
Muchos besos rinconeros y rinconeras y os deseo que paséis un buen primer día de este año, del que esperamos sea el principio del fin de la pandemia del Covid-19.
jueves, 31 de diciembre de 2020
Adiós 2020
Nunca pensé despedir un año como el que hemos vivido, donde el surrealismo inicial se ha convertido en una realidad que ha traído mucho dolor.
Yo cuando he visto películas en las que su trama era una pandemia, solo veía en ellas ficción, pero confinamiento, Covid-19, mascarillas, gel hidro alcohólico, distanciamiento social... han pasado a formar parte de nuestro vocabulario común del día a día.
Un 2020 donde nos han sido vetados los besos, los abrazos, las caricias... donde hemos echado de menos a nuestra familia, amigos y amigas.
Un 2020 donde muchos y muchas nos hemos visto destinadas a los ERTES, como palo de salvación a unos empleos a los que deseamos volver, porque en mi caso estudié para ello y me hacia feliz, por desgracia volver al trabajo no está en mi mano, por lo que hace unos meses decidí sacarme la angustia, y vivir el día a día, sin pensar en nada más que este 31 de diciembre.
Un 2020 donde por desgracia la angustia, la tristeza, el miedo y las lágrimas han estado pegadas a nuestra piel.
Un 2020 donde muchos y muchas han dicho adiós a sus seres más queridos desde la soledad de sus casas.
Un 2020 donde parecía mentira dada la conexión que da internet, pero las distancias muchas veces se han hecho más cortas gracias a un teléfono móvil, una video llamada, un zoom.
Un 2020 donde hemos visto quien nos quiere de verdad y quien no, pero también a quien queremos de verdad y a quien no.
Hoy 31 de diciembre despedimos este puto 2020, así que pocas cosas puedo decirle a este año, salvo que ha sido el año de dejar el tabaco, y que por desgracia 2020 pasaras a formar parte de la historia mundial, porque entre tus meses lo que parecía imposible ocurrió y es que el mundo se paro.
Cada año me sentaba con vosotros y vosotras para compartir mis propósitos del año nuevo que estaba por llegar, pero no lo voy a hacer, porque pretendo vivir el día a día, disfrutar de la gente que me quiere y que los propósitos vayan llegando poco a poco, sin planearlos y sin angustias por no conseguirlos.
Adiós 2020.
Te estoy esperando con ganas e ilusión 2021.
Muchos besos rinconeros y rinconeras y por favor recordar cuidaros para proteger, os veo el año que viene. Me despido con una canción que marca mucho mi personalidad.
Despidiendo el año con Netflix
Aunque este no va a ser el espacio con el que quiero despedir este 2020, dadas las circunstancias en las que no podemos juntarnos con nuestras familias, os dejo dos planes para ver en Netflix:
- Las escalofriantes aventuras de Sabrina, para una maratón de Nochevieja, al que cuando terminemos podemos añadir un chocolate con porras y churros :P
- La tercera temporada de Cobra Kai, para cuando os despertéis de la resaca de Netflix al mediodía.













