Hasta los pasados Premios Feroz no nos decidimos en casa a darle al PLAY a la serie que os siento este miércoles de solecito: Poquita fe. Una serie que tiene su mayor tesoro en:
- Un elenco muy variado y variopinto llenos de personas que pueden aportar algo a la historia.
- Esperanza Pedreño y Raúl Cimas.
- Ese aire peripatético que la rodea de principio a fin.
- La duración corta de los capítulos.
- Un toma y daca de situaciones cotidianas, conversaciones no tenidas y silencios atronadores.
- El vencimiento de lo cotidiano y rutinario.
Una serie que comenzó en 2023 con Berta y Jose Ramón intentan vivir su vida lo mejor que pueden. Sus emociones, esperanzas y pasiones están atenuadas por el ruido del día a día. Pero ahí siguen. El ruido que rodea a Berta y a José Ramón lo provocan los suegros de este, siempre presentes; la hermana de Berta, la favorita de la familia; la madre de José Ramón, un alma libre aunque agotadora; el vecino, un ser despreciable, pero que vive pared con pared; los de la guardería donde trabaja Berta; los guardias de seguridad, compañeros del trabajo de Jose Ramón; los del bar; los vecinos; los amigos de los suegros; los amigos de la cuñada; los amigos de los amigos... Mucho ruido. Demasiado. Si pudieran apagarlo…
La primera temporada me dejo la boca hueca de risas y situaciones que bien podríamos vivir cualquiera de nosotros y nosotras, con momentos icónicos como encontrarte a una persona mayor por la calle y quedártela, pero en cambio, pese a los buenos gags de la segunda, debo deciros que contradiciendo a todas las críticas que he leído me ha parecido más estereotipada y con menos humor, por lo menos para mí. Y eso que os recomiendo ya no solo ver toda la serie sinos disfrutar del comienzo del capítulo de dos trabajadoras que se despiden de forma casual de los guardas de seguridad con dos besos :P
¿La habéis visto?
¿Qué os ha parecido?
:) :) :) :) :)



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