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domingo, 26 de abril de 2026

En una sociedad en la que se ensalza la extrema delgadez, deberíamos ver más Las tres gracias de Rubens

 Como os comenté en mi última visita al Museo del Prado me llevé un cuaderno en el que apuntar obras, nombres o primeras impresiones o reflexiones sobre obras que sino apunto en el momento luego no recuerdo bien esa primera impresión al plantarme delante de ella.

Ver Las tres gracias de Rubens siempre es una bendita obligación, pero en esta última visita y con el auge de la extrema delgadez en cualquier relato visual tomo mucha importancia. Porque nos encontramos en la actualidad ante una sociedad y medios de comunicación, que busca mujeres cada vez más delgadas dejando de lado todo tipo de cuerpos y corporalidades. Y ahí en ese gran pasillo del Museo del Prado nos encontramos ante una de sus mejores obras en las que las protagonistas no tienen el cuerpo normativo esperado en el año 2026.

Las tres diosas se abrazan entre sí formando un círculo, como lo hacen en algunas esculturas antiguas y en cuadros renacentistas. La posición de los pies sugiere que las mujeres bailan suavemente. El paisaje se extiende hacia un lejano fondo azul, desde donde una luz intensa se filtra a través de los árboles. Las figuras se iluminan desde un lugar diferente, el que ocupamos nosotros. Rubens no busca ser realista sino animar las figuras, así como el paisaje, con su propia luz. Un riachuelo mana de la fuente, coronada por un niño que sujeta el cuerno de la abundancia. Unas pequeñas pinceladas sobre su espalda sugieren la presencia de un ala, lo que le identificaría con Cupido, a quien se asociaba a menudo con un amor problemático. En este caso, por el contrario, encarna una noción positiva: el agua que mana de su fuente es una bendición para el mundo. De la cornucopia y de la rama de un árbol cuelga una guirnalda de rosas blancas y rojas en plena floración. Replican el esplendor de las Gracias, del mismo modo que las formas de la fuente replican sus cuerpos.

Las tres Gracias es un cuadro muy personal: Rubens debió pintarlo para sí mismo, como demuestran el hecho de que formara parte de su colección en el momento de su muerte y que no exista un boceto preparatorio (Rubens solía hacer pequeños bocetos para mostrar sus ideas a sus clientes o a sus ayudantes, pero no cuando pintaba para él). La mujer de la izquierda se parece a los retratos de su segunda esposa, Helena Fourment. Las otras dos figuras la miran y parecen darle la bienvenida. Si continuamos este relato, la primera podría ser la dueña de las ropas que cuelgan del árbol -ropas de una sola persona, que son contemporáneas de Rubens y no antiguas, como correspondería a las diosas. Es habitual para Rubens acercar los mitos antiguos a su propia vida (otro ejemplo de ello es su Jardín del amor).

Sea como fuere, el cuadro nos ofrece la metáfora (el regalo, podríamos decir) de una concepción generosa de la vida y del mundo personificada en el cuerpo femenino. Un cuerpo femenino con redondeces, celulitis, arrugas en el culo y rollitos en los brazos.

Y posiblemente un cuerpo sano. Un cuerpo delgado no es sinónimo de estar sana o sano, al igual que un cuerpo gordo no es sinónimo de enfermedad. 

En los últimos meses debido al Crohn he adelgazado bastante y me sienta muy mal cuando la gente me dice que estoy muy guapa por la perdida de peso. Donde la gente ve belleza, yo veo enfermedad, noches sin dormir y muchas lágrimas. Por lo que no juzguemos sobre los cuerpos ajenos, no demos una opinión que nadie nos ha pedido y plantémonos ante el modelo de extrema delgadez que nos quieren imponer. Puede que esa mujer sea delgada como le ha pasado a mi madre pero eso no significa que deba ser una norma, un modelo a seguir. Cuerpos hay muchos y estamos generando en la gente joven unos cánones que muchas veces -más de las que creemos- para llegar a ellos, comienzan TCA peligrosas que las pueden llevar a la muerte.


Sino habéis visto nunca Las tres gracias, ir a Prado y disfrutarlas, porque son un regalo para la vista y el arte.

Un beso muy fuerte rinconeros y rinconeras y espero veros a todas mañana en una nueva semana, la última de un abril al que le quedan horas :) :) :) :) :)

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