Esta mujer que está en la foto y cada día está sentada aquí con vosotros y vosotras, hace 42 primaveras que nació en la maternidad de la calle O´Donell de Madrid. A mi madre la dijeron que saldría de cuentas para finales de marzo, y un día antes, el 16 la provocaron un parto largo que terminó alrededor de las 12:10 de la mañana cuando el ginecólogo la dijo: Isabel, es una hembra.
La sorpresa de mi madre fue enorme porque yo era y había sido durante todo el embarazo Jorge y después de estar más de un día y medio para parir siempre se ha arrepentido porque dijo. por favor lávala. Una frase que siempre ha acompañado a mi madre, pero pobre mía bastante después de vivir un embarazo complicado y un parto largo y bastante doloroso en soledad porque no dejaron entrar a mi padre en ningún momento al paritorio.
Vamos que como estáis intuyendo hoy cumplo mi vuelta número 42 alrededor del Sol.
Una vuelta que a diferencia de otras no la he vivido con mucho nervio ni ilusión porque los últimos meses que estoy viviendo con el estómago y desde que tuve el diagnóstico por Crohn me acompañan días tristes, raros y cada vez menos dolorosos, gracias a la medicación.
Unas 42 primavera que llegó:
- Llegó como mujer casada desde el pasado 5 de julio. Una mujer feliz, enamorada y que en la firma de ese papel ha encontrado mucha calma y paz. Compartir la vida con mi marido es un viaje del que no me quiero bajar nunca.
- Llegó con una familia de vida que me acompaña. Y una familia elegida que me hace sentir arropada sobre todo en los malos días. Una familia elegida que he ido ampliando con el paso de los años con mujeres que me he ido encontrando en el mundo laboral, que forman parte de mi día a día y con las que compartir desde unas risas hasta problemas estomacales en mitad de un concierto en el Wanda.
Mi amiga Alba en una carta que me escribió el día de mi boda me decía: hay veces en las que no te hace falta toda una vida para conectar y sentir que esa persona es importante a lo que yo añado, es hogar. Hace unas semanas tuve que ir a unas jornadas de técnicos en la ONG en la que trabajo, y en la comida que hicimos después algunos y algunas, sentí que era ahí, donde quería estar, donde estaba a gusto y era yo de verdad.
- Llegó con la agenda llena de planes, de teatro, de cine, de exposiciones, de viajes y de conciertos. Conciertos muy esperados y soñados desde niña y otros que van surgiendo y que voy a vivir en la mejor compañía.
- Llegó en un momento triste, con días con muchos nublados, días de mal humor, muchas visitas al baño y dolores que en la gran mayoría de las ocasiones me provocan más dolor moral que físico. Las consecuencias del último brote de Crohn han sido muy evidentes tanto en lo físico con una perdida de peso muy grande en la que no terminó de reconocerme pero también en lo moral. Con muchas mañanas y noches de lágrimas y pensamientos intrusivos que me hacen hacerme preguntas dolorosas que jamás me había hecho como ¿Realmente nunca has querido ser madre?
Y esta pregunta me hace sentir una angustia muy grande en el pecho porque creo que David hubiera sido un padre maravilloso pero dos enfermedades autoinmunes son too much para mí y las padezco con más o menos intensidad pero cuando los brotes llegan pienso que no me gustaría un hijo o hija pasara lo mismo que yo.
Se que la maternidad es un sentimiento que nunca me ha acompañado pero creo que he llegado a una edad y con personas de mi entorno teniendo hijos o hijas y quizás he pensado que podría haber sido yo. No me arrepiento de no ser madre pero si pienso muchas veces como habría sido la vida de David y mía siéndolo.
- Llegó con tranquilidad, calma y felicidad en lo laboral. Es que me gusta mucho mi trabajo y eso me hace sentirme útil y feliz.
Toda mi vida siempre me había querido dedicar con algo relacionado con el cine o el teatro, y cuando lo deje, pase meses muy difíciles hasta que llegó Integración social y descubrí que la vida podía tener otra dirección. Y, ésta solo me ha proporcionado momentos bonitos, gente buena y peques que llegan llenando mi vida de sonrisas que me las guardo en lo más profundo para los días malos.
- Llegó viviendo el duelo ante el deterioro de mi madre, porque la echo mucho de menos. Echo de menos poder hablar con ella, salir a dar un paseo, ir al cine o simplemente ir a una librería con ella. Se que ella está ahí pero no de la forma que quiero y me hace falta.
42 primaveras que celebraré haciendo un nuevo tatuaje mañana, porque siento desde hace un tiempo, que las malas rachas solo me pasan con aguja y tinta.
42 primaveras que no voy a celebrar de una forma especial, pero si con personas con las que me apetece estar.
42 primaveras a las que la única cosa que les pido es salud, y que si los brotes llegan sean cortos y no muy intensos.
42 primaveras a las que le pido que no me falten planes, ni la mano de David dando esos eternos paseos que últimamente le pido como respiro del día a día.
Un beso muy fuerte rinconeros y rinconeras, os veo esta noche con los estrenos de cine que llegan a la cartelera y como dice la canción de Vanesa Martin con la que me voy a despedir de este post de auto felicitación, de todas las mujeres que habitan en mi, juro que hay algunas, que yo todavía, no conozco.




¡Muchas felicidades! Por lo que he leído, me encanta como miras hacia delante a pesar de todo, con fuerza, apoyándote en tus personas vitamina que son las que ayudan a ver las cosas malas, de otro color, porque hay que disfrutar lo que tenemos. Nunca te rindas guapa, y disfruta de tu día! Lo de ser mamá a mí me ha venido tarde el reloj biológico, con mucho miedo me lancé sin mirar atrás y sin pensar en lo malo, al revés, siempre pensando en que todo iba a salir bien y aunque a la primera no salió así, a la siguiente sí salió... Un abrazoooo
ResponderEliminar