"Adela, solitaria hija única de una familia conservadora, pasa sus días entre la tienda de antigüedades familiar y las clases de catequesis que imparte, marcada por la protección de su madre y el silencio sobre su intersexualidad, que desconoce pero condiciona su vida. Una inesperada y hermosa amistad con un sacerdote recién llegado, el regreso de un gran amigo de su infancia y la irrupción de una mujer, Isabel, provocan una reacción en cadena que lleva a Adela a un viaje en busca de sí misma, de Pamplona a Madrid, donde la identidad necesitará del amor y la ayuda de los demás para revelarse".
La película de Fernando González Molina y guionizada por Alana S. Cordero, es una relectura respetuosa, llena de luces y sombras que nos muestran la lucha por existir de una Adela entrañable, pero fuerte y firme en sus decisiones y convicciones. A diferencia de la peli de 1972, todo este proceso no lo tiene porque vivir en soledad, porque que alguien te de la mano, te hace sentir en casa, aunque ésta no sea la de tu familia de vida, sino la que tenemos el privilegio de elegir.
LO MEJOR DE ELLA:
- Os comparto tal cual la crítica del periodista Luis Martínez que dice en El Mundo: que es una actualización, ampliación de la peli de Armiñán.
- En ella hay dolor, pero no rencor, sino lucha por vivir.
- El cine como apertura de sexualidades disidentes como la intersexualidad.
- Un trabajo del reparto sincero. El trabajo de Elisabeth Martínez desde la calma, la angustia y la libertad.
En Netflix ha entrado por todo lo alto estando en el TOP 10 de las tendencias, pero si aceptáis mi humilde opinión darle al PLAY y disfrutarla.
Y ahora sí que sí, espero veros mañana con un jueves teatral :) :) :) :) :)



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