Hace unos días con la llegada a Netflix de la que decían la nueva revisión del clásico de Jaime de Armiñán, Mi querida señorita, era muy difícil por no decir, imposible no ir a la película de 1972 y poner en alza la valentía de que en ese año que recuerdo todavía vivía el dictador, se hizo una película tan transgresora, pasándose para mi gran sorpresa la censura por el mismísimo pie.
Una película que nos cuenta la historia de Adela Castro, una madura solterona de 43 años que vive en una ciudad provinciana, sabe que no es una mujer normal: se afeita todos los días y se siente atraída por su criada Isabelita. Se ha pasado la vida creyendo que se ha quedado soltera por ser poco agraciada físicamente. Por ello, decide ir a la consulta de un médico.
- Un José Luis López Vázquez que hace un papel inmenso, silencioso, lleno de colores y matices que hacen de él una de las actuaciones más importantes de la historia de nustro cine.
- Abrir los armarios y las ventanas y que entrará luz en otro tipo de sexualidades, sin juicios solo mostrando desde el respeto y el amor.
- Un guion perfecto en los tiempos y las palabras.
- Una banda sonora tranquila, casi imperceptible que acompaña cada escena.
- Un reparto impecable.
¿La habéis visto? Yo la había visto hacía muchos años con mi madre, pero después de ver la segunda película que os sentaré este miércoles, era necesario darle al PLAY en Netflix y ver la original.
Verla y me contáis, os veo en un rato.




No hay comentarios:
Publicar un comentario