Entre finales de enero y la semana pasada llegó a Netflix la serie que comienza con … querido lector o lectora ¿estáis preparada? se abrieron las puertas de los salones más codiciados de Londres para que la alta sociedad se vista con sus mejores galas y para que un nuevo diamante de la temporada acapare todas las imágenes.
Una Saga que en la tercera temporada sorprendió al saltarse el orden de los libros y esta cuarta entrega se centra en el bohemio segundo hijo, Benedict y el amor que siente por Sophie, una criada educada en la alta sociedad.
A pesar de que sus hermanas mayor y menor están felizmente casadas, Benedict se resiste a sentar la cabeza... hasta que conoce a una cautivadora Dama Plateada en el baile de máscaras de su madre.
Una tanda de ocho episodios que nos han regalado varios puntazos que quiero resaltar:
- Ver la otra cara de la serie, las personas del servicio. Sus conversaciones, sueños, habitaciones, vidas...
- El enorme protagonismo que ha tomado la madre como cabeza de familia, poniendo pies sobre el suelo y haciendo valer su poder, firmeza y amor por cada uno de sus hijos e hijas.
- No todo va a ser amor, porque el dolor y las lágrimas han llegado de la mano de Francesca.
- A la Saga Bridgerton todavía le quedan hermanos y hermanas por casar y en esta cuarta temporada lo hemos visto tomando más foco.





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