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miércoles, 25 de marzo de 2026

Fin de semana rural, de turismo, de nosotros, de Medinaceli

La mañana de Reyes nos encontramos la sorpresa de que los mágicos nos habían dejado un viaje para el fin de semana pasado por una población que siempre pasamos con el coche cuando vamos a ver a mi padre a tierras aragonesas: Medinaceli

Un viaje que nos hacía falta a David y a mí, por estar solos, por pasar tiempo juntos sin prisa de tener que volver corriendo a casa para estar con mi madre. Un viaje que ha venido después de unos meses horribles para mí por el Crohn y que de nuevo nos ha hecho tomar un respiro y pasar tiempo de calidad de juntos, que para mí, es de las cosas más importantes y que me proporciona mucha felicdad.

No hay nada comparado a descubrir lugares con mi marido, que me de su mano izquierda y dar paseos eternos donde la cultura y la gastronomía siempre no de la mano.


Una Medinaceli que nos recibió con tonos muy grises, mucha lluvia, frío pero que en ella, pequeña y llena de historia hemos pasado un par de días muy reconfortantes. Y aquí hago un pequeño alto, porque lo único que os puedo desear es encontrar a un David en vuestras vidas, después de casi 19 años desde aquel primer beso, la magia, el amor y las ganas de pasar tiempo juntos no nos ha faltado.

Pero vamos por el principio ¿Dónde dormimos?


En el Hotel rural, Ana de las tejas azules, estábamos en otra población más pequeña que pertenece a Medinaceli, y ahí encontramos el silencio, la naturaleza y la paz. Un hotel rural de cinco habitaciones, cálido, solitario, con los dueños muy amables y con un desayuno que entraba n la tarifa -72€ la noche- muy rico. Eso sí, para llegar y moverse es necesario ir en coche.

¿Dónde comimos?

El primer día en Medinaceli, algo tarde porque eran casi las 15:45 cuando llegamos nos comimos un menú del día de 22€ por persona con postre y café en el Restaurante La Babieca. Un sitio tradicional de comida castellana que mereció la pena. Además si vais tiene en la parte superior hotel donde poder pernoctar con una valoración en Booking de 9,1.


Pero realmente la sorpresa gastronómica nos la llevamos el domingo antes de volver a Madrid cuando fuimos al antiguo supermercado Arturo en Miño de Medinaceli, enfrente de la antigua estación, actual albergue para 15 personas.

Un sitio muy bonito en la decoración, muy amables en el trato pero principalmente con una comida de escándalo. Comimos de carta y entre las tostas de foie, las croquetas caseras entre las que resalto las de torreznos de Soria y el cochinillo y el cordero que se comió David, nos dejo un regusto en la boca, difícil de olvidar y que repetiremos porque está a solo una hora y media de Madrid.


¿Qué vimos?

Pues una pequeña población llena de cultura, rincones por las que poder pasear:

- La puerta romana

- La puerta árabe

- La muralla romana

- El castillo

- La plaza mayor mojada con una lluvia constante y agradable que caía de forma suave sobre el asfalto



- La tienda de souvenirs, a la que es difícil resistirse con todas las variedades que te puedes encontrar en los torreznos típicos de Soria.

- El árbol majestuoso e imperial en las puerta de la Iglesia donde ves unas ramas inmensas y piensas en todas las vidas de las que ha sido testigo.


- Esos bancos enfrente de la nada, donde respirar, sentarte y disfrutar de ese paisaje lleno de aire que disfrutamos.

Medinaceli es pequeñita te la puedes recorrer en menos de dos horas. Pero toda su cultura y gastronomía son dignas de resaltar.

Y para terminar antes de deciros adiós en este viaje que ha sido tan especial, de camino al restaurante de Miño de Medinaceli nos encontramos un cartel de los Yacimientos de Ambrona ¿Cómo no desviar el coche para ir a verlo?


Una visita gratuita de como mucho y alargándola unos 45 minutos donde ser testigos, primero de toda la historia que tenemos en nuestro país, y de los poco que se invierte en ella. Porque yo por lo menos y en casa nos gusta mucho los yacimientos, no los habíamos oído y ver los restos de ese "elefante" fue algo impactante.

Así que sí, ha merecido la pena el viaje, ha merecido la pena pasar unos días juntos, y recién llegados  a Madrid ya decidimos nuestro siguiente destino en mayo: Sigüenza.

Un beso muy fuerte rinconeros y rinconeras y si os gusta como a nosotros tanto escaparos un par de días, recordar Medinaceli.

:) :) :) :) :)



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