Este 2026 lo he comenzado de una forma muy shakesperiana, dejándome llevar de nuevo por sus obras de teatro, personajes, adaptaciones... Por eso, este domingo recién llegada de un fin de semana rural, cultural y gastronómico os quiero compartir uno de los monólogos más famosos de la historia del teatro. El monólogo de Hamlet.
Ser, o no ser, esa es la cuestión.
¿Cuál es más digno acción del ánimo,
sufrir los tiros penetrantes de la forma injusta,
u oponer los brazos a este torrente de calamidades,
a darlos fin con atrevida resistencia?
Morir es dormir ¿No más?
¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron
y los dolores sin número,
patrimonio de nuestra débil naturaleza? ...
Este es un término que deberíamos solicitar con ansia.
Morir es dormir... y tal vez soñar.
Si, y ved aquí el grande obstáculo,
porque el considerar que sueños
podrán ocurrir en el silencio del sepulcro,
cuando hayamos abandonado este despojo mortal,
es razón harto poderoso para deternernos.
Esto es la consideración que hace nuestra infelicidad tan larga.
¿Quién, si esto no fuese, aguantarlo la lentitud de los tribunales,
la insolencia de los empleados,
las tropelías que recibe pacífico
el mérito de los hombres más indignos,
las angustias de un mal pagado amor,
la injurias y quebrantos de la edad,
la violencia de las tiranas,
el desprecio de los soberbios?
Cuando el que esto sufre,
pudiera procurar su quietud con sólo un puñal.
¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando,
gimiendo baja le peso de una vida molesta
s no fuese que el temor de que existe alguna cosa más allá de la Muerte.
(aquel país desconocido de cuyos límites ningún caminante torna)
nos embaraza em dudas
y nos hace sufrir los males que nos cercan,
antes que ir a buscar a otros de que no tenemos seguro concimiento?
Esta previsión nos hace a todos cobardes,
así la natural tintura del valor se debilita
con los barnices pálidos de la prudencia,
las empresas de mayor importancia
por esto solo consideración mudan camino,
no se ejecutan y se reducen a designios vanos.
Pero ... ¿lo hermoso Ofelia! Gracioso niño,
espero que mis defectos no serán olvidados en tus canciones.
Espero veros esta noche con la última de la Coixet.

















