Buenos noches rinconeros y rinconeras. Un año más nos encontramos en este rincón que es uno de mis bienes más preciados para decir adiós a un año que ha sido muy contradictorio, porque por una parte he vivido unos altos increíbles que tuvieron su cima de máxima felicidad cuando el pasado 5 de julio mi chico y yo nos casamos. Pero que también ha tenido muchos baches y bajos muy profundos, donde bucear en mi resiliencia y saber de verdad quién está ahí para darme la mano y sostenerme cuando me hace falta.
Unos bajos que han venido marcados por muchos temas:
- Mi madre y su deterioro sin frenos al que no le puedo poner palabras.
- El cambio laboral que viví en el mes de julio cuando sin esperarlo, vivimos el cambio de Alba a otro centro. El guantazo fue enorme y muy doloroso, porque trabajar en un buen ambiente y con personas que han terminado siendo amigas es una suerte. Un golpe que todavía hoy, a 31 de diciembre trato de digerir porque las primeras semanas sin ella fueron muy complicadas. Pero a esta hostia enorme le encuentro el aprendizaje en que esos más de dos años juntas ha quedado una amistad de verdad, una amiga en la que confiar y querer mucho.
- Mi estómago, que ha sido muy protagonista de este 2025. Si me conocéis sabréis todas las veces que he estado con unas gastroenteritis que me han dejado destrozada. A día de hoy estoy tratando de recuperarme de la última con un esfuerzo grande porque le he cogido miedo a comer, pero con la esperanza de que esta vez va a ser la buena y van a dar con lo realmente me pasa.
- Mi pie izquierdo. Cuando ya me estaba recuperando del estómago y tenía mis ánimos puestos en la boda, recogiendo a los niños y niñas del cole el pie izquierdo me crujió y estuve parada más de un mes entre la enorme escayola que me pusieron y la rehabilitación que tuve que ir a hacer de forma diaria.
Fueron unas semanas intensas porque al dolor del pie y sentirme gilipollas, se le sumo tener que cuidar de mi madre sin poder plantar el pie en el suelo. Semanas complicadas que gracias a los oídos de David fueron más transitables.
Pero oye que también he tenido la suerte de vivir unos altos enormes que me hicieron sentir querida y muy bien acompañada.
- Nuestra boda. Un día que siempre recordaré con cariño y emoción. Me habían dicho que cuando llevas mucho tiempo con la misma pareja, casarse es solo firmar un papel, pero creo que para nosotros, para David y para m´, fue algo especial. Fue firmar un papel con el absoluto convencimiento del amor que sentimos y fue vivir un día de calor y muchas emociones en la mejor de las compañías, la familia de vida y la familia elegida. Todos y todas, madrugando un sábado para acompañarnos en la junta de nuestra barrio que es lo que siempre yo había soñado, comiendo en un bar cerca de nuestra casa que es lo que siempre habíamos querido los dos.
¿Qué me quedo de ese día? He sido muy pesada diciéndolo, pero mirada donde mirada veía gente que quiero y que se que fueron felices viviendo ese día a nuestro lado. Y por supuesto, me quedo con él, con David, con lo que tenemos desde hace casi 19 años y con esas cosquillas que siempre me recorren el cuerpo cuando le tengo cerca.
- Una despedida de soltera de 10. Yo que había sido muy pesada con mi amiga Irene y mi despedida, em organizaron una que desbordó lo soñado: sorpresas, buena comida, Harry Potter, música en directo, bailes, risas y la mejor de las compañías. En serio soy muy afortunada de toda la gente que estuvo conmigo ese sábado caluroso de junio.
Viví un día que comenzó de forma sorpresiva en mi barrio, y que continúo con una jornada de sorpresas y hasta un sala privada de karaoke para mostrar mi dulce y aterciopelada voz!!!
La realidad superó a lo que podría imaginar y desde aquí volver a dar las gracias a todas las que pudisteis acompañarme y a las que no pudisteis, me acorde de vosotras. Porque así es la vida, feliz a ratos cuando la vives con gente que quieres y te quiere y sobre todo se alegra de las cosas bonitas que te pueden pasar.
- Un año con un nombre propio: Alejandro. Ver crecer al hijo de mi mejor amiga, ese pedazo de su carne está siendo toda una aventura de amor y alegrías infinitas. Y eso que lo llevo viviendo unos cuantos años desde que nacieron Paula, Lucía y mi sobrina.
- Un 2025 de muchos conciertos: Aitana, Lola índigo, Antonio Orozco, Raphael, Dani Martin... pero si tuviera que quedarme con uno, sin dudarle sería Coldplay.
Esos días que pasamos David y yo en Londres fueron mágicos. Viviendo nuestra Luna de Miel que comenzó antes de decidir casarnos cuando conseguimos entradas para el primero de los diez conciertos que daría el grupo en Wembley. Una noche mágica, muy soñada por David y que viví con mucha alegría y emoción, dejándome llevar sin vergüenza y en la compañía de David.
Quizás ha sido el primer concierto al que vamos en el que no vimos ni un pelo de la cabeza del grupo, pero cuando pasen los años y miremos para atrás, podremos decir: estuvimos allí.
- Un 2025 al que no le han faltado libros, 52 para ser más exacta, que desde que soy niña, terminan siendo los compañeros de mi vida, fieles y dejando en mi posos de aprendizaje, bagaje y vivencias.
- Muchos teatro, grande, pequeño, mediano, musicales, monólogos, que han ido conformando un puzzle increíble de historias que me han hecho sentir que como dice la canción, la vida es puro teatro y yo, estoy hecha, de pedacitos de cada una de las obras que tengo la suerte de ver.
- Un año como os dije hace unos días, de mucho cine, diverso y en diferentes compañías. Un cine desde una sala grande y desde mi lado del sofá en casa, viviendo títulos que seguramente en un futuro volveré a dar al PLAY.
- Un año en el que no recaer en fumar y ya van 26 meses sin humo. Si supierais la inmensa felicidad que me proporciona saber que lo estoy consiguiendo...
- Despidiéndome de la Coca Cola, que os puede resultar absurdo, pero que una mujer que como yo muchas veces solo se ha alimentado con ella, es imprescindible.
- Un 2025 en el que si una comida ha sido la protagonista ha sido el sushi.
- Este año que despedimos hoy lo he vivido nadando. En la piscina encontré la paz y la forma de quemar toda la mala energía o estrés, y aunque mis pies mi pidieron un alto en el camino, la natación, el nadar, el yoga y hasta os diría que ir al gimnasio seguirán siendo protagonistas del año que comenzamos mañana.
- Un año que he vivido en la buena compañía de las amigas. Las de siempre, que me conocen y que no me sueltan de la mano en la cantidad de días horrendos que estoy viviendo. Y las que se han sumado. No hace falta conocer a una persona de toda la vida para llamarla amiga y si algo he tenido suerte en el trabajo en el que llevo ya cuatro años, es que he encontrado gente increíble que se ha ido sumando a mi historia vital, viviendo con ellas, conciertos, cenas, bingos o conversaciones que llenan el alma.
Personas con las que ser yo misma con lo bueno y lo malo, en los altos y los bajos. Personas con las que voy rellenando capítulos de mi álbum vital.
Ha sido un 2025 muy condicionado por la situación que estamos viviendo en casa, pero que si me paro a pensar en él y hacer balance, lo bueno, el amor y el cariño que me ha rodeado gana a los momentos de angustia y lloros interminables.
Un 2025 que recordaré con cariño y en el que como os he dicho antes, me he dado el tiempo y el espacio para encontrarme mal, dejar la máscara de lado y mostrarme tal cuál, tanto en mis días buenos como en los no tan buenos. Dejar que las emociones transiten por mí, no huirlas y dejar que vayan circulando por mi cuerpo.
¿Qué le pido al 2026? Suena a típico, pero salud y seguir sumando momentos que hagan que el año nuevo sea la mitad de especial que este que despedimos hoy. Un año en el que la pequeña Naty volverá a ver a Take That esta vez en Dublin!!!
Un beso enorme rinconeros y rinconeras, feliz año :) :) :) :) :)


















