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lunes, 23 de marzo de 2026

Vaya orgía de aparente sin razón e inteligencia: Bugonia

 

A estas horas después de un lunes de trabajo os quiero compartir una peli que cuando la empezamos David y yo no teníamos ni idea de que iba, pero a medida que nos fuimos adentrando en esa historia conspiranoica, caímos hasta llegar a un final que nos dejo absolutamente desmontados, porque no nos lo vimos venir, y quizás aquí es sus grandes puntos a favor de Bugonia

La última película del director Yorgos Lanthimos junto con una de sus actrices fetiches, Emma Stone.


"Dos jóvenes conspiranoicos secuestran a la poderosa presidenta de una gran compañía, convencidos de que se trata en realidad de una extraterrestre decidida a destruir el planeta Tierra".

Remake del film coreano "Save the Green Planet".

Una película donde no falta:

- La sin razón

- La manipulación

- Las conspiraciones

- La violencia

Todo ello mezcladito en una orgía o noria de emociones y situaciones que no te ves venir en ningún momento. Rodeada de una música acompañante, una fina ironía y un guion que sabe sorprender.


Nosotros en casa la pudimos ver en Filmin, por lo que si ahora mismo me estáis leyendo y estáis pensando en ver una peli, buscarla, darle al PLAY y me contáis que os ha parecido.

Un beso muy fuerte y feliz finde :) :) :) :) :)




Deseo y cuerpo: El pensamiento erótico de Sara Torres

"Amantes son los cuerpos que sonríen antes de comer, que miran a los ojos antes de besar. Su pulsión está orientada al encuentro intersubjetivo, y por ello existe en la dimensión de lo ético. Lo cuerpos amantes desean derrocar el sistema heterosexual racializante y patriarcal porque desean borrar en la mirada de la otra el fantasma de una violencia vivida antes del encuentro entre los cuerpos amantes. Los cuerpos amantes, sujetos de este libro, anhelan la alegría de aquellas a quienes aman y se frustran con la herencia de un mundo simbólico que agrede y limita su capacidad de atención. Porque sonríen antes de comer y miran a los ojos antes de besar, no desean la mascarada de la otra, no encuentran descanso en la alegría ensayada y complaciente del género, ansían el encuentro a través de una esperanza de comunicación más veraz. Porque su pulsión existe en la dimensión ética, porque se practica en lo intersubjetivo, los cuerpos amantes, sobre todo, desearán haber amado bien".


La semana pasada la entrega de premios de los Oscar mandó en este rincón, por lo que esta semana no podía dejar de empezar con uno de los últimos libros que han pasado por mis manos y que descubrí gracias al Instagram de Pamela Palenciano. Ahí al verlo le hice un pantallazo y al día siguiente cuando fui a La librería Taiga, me lo encontré en la estantería, como esperándome, silencioso, paciente...

El pensamiento erótico es un ensayo que nos habla del mundo normativo y heterosexual en el que vivimos donde si perteneces al colectivo LGTBI, ya no te cuento si eres lesbiana. Hemos vivido sin sus relatos, sin sus historias, sin historias visuales en las que se puedan reconocer, por lo que el deseo entre ellas sigue estando detrás de una pared.

Fue una lectura tranquila pero quizás y debido al momento algo densa, que a ratos me hizo perderme, pero es de esos libros que sabes que volverás a retomar.

¿Habéis oído hablar de él? ¿Os lo recomendaría? Por supuesto.

Un beso muy fuerte rinconeros y rinconeras y sino no llegó hecha una basura del trabajo os veo con una película sorprendente.

domingo, 22 de marzo de 2026

Buceando en mis recuerdos como alivio

Hace unas semanas llegó el diagnóstico a los problemas de estómago que llevo viviendo desde comienzos de diciembre del año pasado: comienzo de la enfermedad de Crohn. Un diagnóstico que esperaba pero que no por ello me dejo muy triste, aunque quizás me lo veía venir desde que hace más de una década me diagnosticaron la Espondilitis anquilosante que muchas veces de mi vida es una dolorosa compañera.

Ha sido un diagnóstico al que todavía no le he dado muchas vueltas, porque ando metida en el tratamiento que me han mandado y porque siento que mi cabeza está bloqueada que no huyendo de la situación. Una enfermedad que me está poniendo en situaciones límites y que como todo, tendré que aprender a vivir con ella y confiar que entre los tratamientos y la forma en la que me he puesto en el centro de mis cuidados, irá mejorando con el paso de los semanas. Porque está siendo duro que cuando creo que estoy mejorando llega una noche y otra vez al servicio, las diarreas, los dolores y ese frío pétreo que se me mete en el cuerpo y no puedo soltar.

Por eso en estos momentos no me estoy refugiando en personas que quiero, aunque primero necesito aceptar que me está pasando. Pero la ayuda de mi marido y bucear en recuerdos felices de mi vida están siendo vitales para que esas noches de dolor sean más soportables.

Recuerdos como:

* Ir a casa de mis tíos, Mari y Serapio, cruzar la puerta y enfilar directa el pasillo para coger la muñeca de mi prima Angelines, que creo que ha sido al único ser humano que se la ha dejado. Cogerla, darme la vuelta y que mi tía me tuviera preparada mi concha Codán. Un recuerdo que me hace sentir muy afortunada con la familia que he tenido, porque me ha cuidado, protegido, enseñado y dejado tantos recuerdos bonitos que a día de hoy solo em salen sonrisas eternas cuando pienso en ellos.

La bata de guatiné rosa de mi yaya. Ese color tan chillón, con ese tacto tan suave y ese olor tan particular que tenía ella, a amor y cariño. Han pasado ocho años desde que falleció y no he dejado de recordarla nunca y de sentir mucho más amor por ella si es posible.

* Recuerdo como estaba deseando tomar las uvas en Nochevieja para salir corriendo a casa de mi tía Maru y Víctor, porque ahí empezaba la fiesta. Ahí empezaba la familia.

Mis tíos eran dos personas muy familiares y llenar su casa de gente nunca fue un agobio y esos recuerdos los vivo como un regalo, porque me formaron como persona y me dejaron darle valor a la familia y los momentos que pasamos con ella. 

Esas noches onde el Bingo o jugar en la terraza cubierta de mis tíos con Diego era uno de los mejores regalos que ha tenido mi infancia. 

"Natalia es pequeña y su mami la quiere

porque es pequeñita, su mami la quiere".

Mi maestra de vida, mi madre, se inventó una nana para mí cuando era  niña y compartíamos horas y horas de conversaciones en la cama y juntábamos "culito con culito".

Tengo muy presente y viva la voz de mi madre y esas eternas caricias en la barriga en noches de gases.

* Mis yayos la primera casa que tuvieron fue un dúplex por lo que cuando me quedaba a dormir tenía super prohibido bajar las escaleras, porque si tenías la mala suerte de caerte si la caída no te mataba lo hacía el radiador de la pared.

Y yo como buena niña, muchas veces esas órdenes las hacía oídos sordos sobre todo si dormía con mis yayos, y cree mi propia forma de bajar con el culo, escalón a escalón. Eso sí la bronca cuando lo descubrían nunca faltaron. Pero es que me encantaba estar sola en los sofás negros de cuero viendo dibujos o leyendo un libro...

* Muchas veces e he parado a pensar de donde nacen mis inseguridades que se vieron muy fuertes en la adolescencia. Y hace un tiempo tuve un flashback de una situación cuando era muy pequeña en el cole al que iba, el Joyfe y jugando a pasar por debajo de las piernas, una compañera, Miriam, me dijo que yo no podía jugar. Me di cuenta del impacto que eso causo en mí. ¿Los comienzos de la inseguridad? Puf no sabría que deciros, pero ese recuerdo muchas veces viene muy vivo a mi cabeza y siempre trato de abrazar a esa pequeña Natalia, que con los años terminó llevándose muy bien con Miriam.

* Partidas inmensas e interminables al Parchis y el monopoly con mi primo Rubén, que fue el gran compañera de mi infancia.

Ese horrendo despertador blanco que solo se apagaba si te levantabas y le quitabas el botón de atrás, mientras sonaba mi tío Fernando con eld edo del pie le apagaba de arriba pero solo durante 10 minutos... Y es que aquí debo hacer un alto porque gracias a mi tío he pasado una infancia muy feliz con un compañero de juegos y secretos. 

Y así podría ir compartiendo miles de recuerdos que me vienen al corazón y que en estas semanas de contradicciones y tristeza me acompañan cada mañana para poder levantarme de la cama. Porque como dice Orozco en una de sus canciones "estamos hechos de pedacitos" y en mi caso, pedacitos de mi infancia, adolescencia y una edad madura a la que he llegado no en la mejor forma física pero si con la mente y voluntad abierta a disfrutar de cada segundo de vida que es lo único en lo que no podemos mandar.

Un beso muy fuerte rinconeros y rinconeras y espero veros mañana en una nueva semana después de un fin de semana de amigas vitamina con las que recargar energías y reír, que es de las mejores terapias que existen.

:) :) :) :) :)

sábado, 21 de marzo de 2026

Últimos estrenos de marzo con lo nuevo de nuestro manchego más internacional

 

George Fahmy, el actor más querido de Egipto, es presionado para protagonizar una película encargada por las altas esferas del poder. Aunque acepta a regañadientes, el papel lo introduce en un círculo privilegiado y peligroso.

Fascinado por el poder, George comienza un romance prohibido con la enigmática esposa del general que dirige el proyecto. Como una polilla atraída por la luz, su ambición y deseo lo arrastran a una red de secretos y traiciones que pondrá en riesgo su carrera, su libertad y su vida.


Jay es un taxista que ha pasado 13 años en Japón y recorre las calles de Tokio cada noche mientras carga con la ausencia de su hija, Lily, a quien no ha visto en casi una década. Después de una dolorosa separación, Jay perdió el derecho a la custodia compartida y, tras años de búsqueda sin éxito, se ha vuelto a Francia.

Sin embargo, justo cuando está a punto de abandonar el país y su esperanza, un encuentro inesperado sucede: una noche, Lily sube a su taxi, dándole a Jay una oportunidad inesperada de reencontrarse con su hija.


Un astronauta solitario despierta de un coma y se da cuenta de que está a millones de kilómetros de su hogar. En el diminuto vehículo en el que vuelve en sí, también hay dos miembros de la tripulación muertos. El astronauta no recuerda ni su misión ni su nombre. Sin embargo, pronto descubre que es la única esperanza para la supervivencia de la humanidad.

Billie Eilish presenta una película-concierto en el que revive su gira mundial con una gran puesta en escena muy envolvente. Este proyecto, codirigido por James Cameron, busca llevar a todo el público al centro del espectáculo, y lo hace a través de un lenguaje visual inmersivo y el sonido que reproduce la energía del directo.

Esta película mostrará la fuerza emocional de cada interpretación de la cantante y su equipo, y también se verá la magnitud técnica de llevar a cabo de un espectáculo de este nivel.


Las ventas de Mima, una célebre estrella del pop que ha brillado durante años, comienzan a descender de forma preocupante. Su mánager, decidido a relanzar su carrera antes de que sea demasiado tarde, le consigue un papel relevante en una serie de televisión de gran audiencia. Aunque al principio Mima acepta el desafío como una oportunidad para reinventarse, pronto descubre que la transición al mundo de la interpretación la expone mucho más de lo que esperaba. Mientras se prepara para el rodaje, Mima empieza a obsesionarse con la imagen que el público tiene de ella. Para su sorpresa, en internet circulan foros, comentarios y páginas dedicadas a analizar cada detalle de su vida, desde rumores sobre su pasado hasta críticas feroces sobre sus decisiones profesionales. Esa exposición constante, sumada a las exigencias del nuevo papel, hace que su estabilidad emocional se resquebraje. La situación empeora cuando la serie está a punto de estrenarse: el guion incluye situaciones inquietantemente similares a su vida real, y Mima empieza a sentir que ya no tiene control sobre quién es ni sobre quién se supone que debe ser. A medida que realidad y ficción se confunden, la presión mediática y el escrutinio del público la empujan hacia un estado de ansiedad creciente en el que ya no sabe si su mayor amenaza proviene del exterior… o de su propia mente.


En la magnífica sabana africana acechan muchos peligros, especialmente para una suricata como nuestro héroe Tafiti. Su abuelo Opapa le enseña que el mundo está lleno de riesgos y que es mejor que se mantengan entre ellos. Pero Tafiti no puede seguir este consejo y se apresura a rescatar a Pinsel, un cerdo de orejas de pincel. Entonces, una serpiente venenosa se cuela y muerde a Opapa. La única esperanza de salvación es una rara flor azul que florece al otro lado del desierto. Tafiti promete mantenerse alejado de los demás a partir de ahora, pero eso resulta más difícil de lo que pensaba. Pinsel sigue a Tafiti para saldar su deuda. Juntos, siguiendo el consejo de Opapa, se adentran en el infinito desierto, donde luchan por sobrevivir y crecen juntos en su mayor aventura.


Elsa es una directora de publicidad, cuya madre fallece durante un puente en el mes de diciembre. Para sobrellevar el duelo, Elsa se centra plenamente en el trabajo, sin dejar tiempo para superarlo, intentando huir hacia delante. Sin embargo, una crisis de pánico la obliga a parar y tener que descansar.

Bonifacio, su pareja, había sido su salvación y la había ayudado a sobrellevar el fallecimiento. Pero para pasar página, Elsa decide irse a Lanzarote con su amiga Patricia, que también necesita un descanso de Madrid, mientras que Bonifacio se queda en la capital.

No es difícil imaginar que película veré este fin de semana ¿Verdad?

Un beso enorme rinconeros y rinconeras y espero veros mañana :) :) :) :) :)


jueves, 19 de marzo de 2026

El compromiso social de Daniel Guzmán de nuevo en el cine: La deuda

 La segunda película que os tenía que sentar ayer, finalmente no me dio tiempo porque me quede clavada viendo a Sergio Peris-Mencheta en La Revuelta y ya después de caí redonda en la cama por cansancio pero aunque en casa hemos tardado bastante en verla porque los horarios con nuestros trabajos y los cuidados de mi madre se nos complicaban, nada más que vimos que Movistar Plus la había subido, esa misma noche dimos al PLAY para poder ver la nueva propuesta de Daniel Guzmán haciendo de nuevo doblete protagonizándola junto a Rosario García: La deuda.



"Lucas, un hombre de 47 años y Antonia, una anciana, conviven en un piso céntrico de la ciudad. A pesar de sus dificultades económicas, Lucas y Antonia, viven con afecto, ilusión y sentido del humor. Su vida transcurre de forma cotidiana hasta que un fondo de inversión adquiere el edificio para convertirlo en pisos turísticos. Lucas intenta conseguir el dinero necesario para evitar la pérdida de la casa, pero una decisión errónea cambiará el resto de sus vidas".

Una película que destila:

Sensibilidad

Compromiso

- Veracidad

- La importancia de los vínculos afectivos en la vida de las personas.

Una película que pone el problema de la vivienda en el centro, de una forma quizás para mí algo previsible pero si veraz y dolorosa. Porque como mujer que ha vivido una gran parte de su vida en una familia muy vulnerable se que por dar de comer a tus hijos podrías hacer cosas que te podrían avergonzar y buscar consecuencias legales.


Una película tan real como las circunstancias que están viviendo en este momento muchas personas ya no solo en Madrid que es algo escandaloso sino a nivel estatal. Un problema que afecta a una gran mayoría y que El Estado y las Comunidades Autónomas deberían poner remedio, pero oye que en Madrid con Ayuso y su "libertad" hemos topado.

Una película que os recomiendo y que si veis recordar comentarme que os ha parecido. Por cierto no quiero terminar este post, sin sorprenderme para mal ante la falta de nominaciones a la etapa de premios de la misma. Sí, hay muchas pero La deuda merecía, al menos alguna nominación.

Muchos besos rinconeros y rinconeras y espero veros a la vuelta de una cena con amigas o antes de irme a trabajar para sentaros la obra de teatro que os recomiendo todos los jueves.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Una de las películas del año: Valor sentimental.

 

Este miércoles os quiero sentar un par de películas que por supuesto os voy a recomendar.

La primera -antes de ir al trabajo- ha sido una de las películas del año, arrasando en premios como los Oscar del lunes ganado a de mejor película internacional o, en festivales y en críticas tanto profesionales como de aficionados y aficionadas al cine entre las que me incluyo: Valor sentimental.

"Tras la muerte de su madre, las hermanas Nora y Agnes se reencuentran con su distanciado padre, Gustav Borg, un veterano director de cine de renombre, que le ofrece a su hija Nora, actriz de teatro, un papel en su próxima película. Nora lo rechaza y pronto descubre que le ha dado ese papel a una joven y entusiasta estrella de Hollywood. De repente, las dos hermanas deben sortear su complicada relación con su padre y lidiar con una actriz estadounidense que se encuentra en medio de su compleja dinámica familiar".


Un drama que pone en el centro:

-  las relaciones paterno-filiales

- sus complicaciones

- los egoísmos

- la salud mental

- la importancia de una hermana con la que estés unida

Y todo ello aderezado con el cine y el teatro como telón de fondo, de una historia en la que se abren muchas aristas y tu imaginación como espectador o espectadora te lleva a caminos que luego en el fondo, algunas no las pude responder.


Todos los personajes que vemos en ella viven y tienen emociones muy fuertes, y vemos como de nuevo en el cine la salud mental es algo imprescindible para la sociedad en la que vivimos, da igual de que país sea la película, la salud mental debería ser más accesible y tener más recursos.

Nosotros en casa la pudimos ver en versión original, y aunque hubo momentos que sinceramente me pareció muy lenta, creo que es una buena película, quizás no la mejor del año -para mí- pero si una buena propuesta, con un impecable guion y un reparto que nos hace entrar y no poder salir de esa casa.

¿La habéis visto? Todavía hay cines que la mantienen y esperemos que el tirón de los Oscar la siga dejando en las salas, por lo que sí, os recomiendo verla, y si es en versión original, mejor.

Un beso enorme y os veo a la vuelta del trabajo :P


martes, 17 de marzo de 2026

¿Quién fue Gladys West?

 - Conocida como Gladys Mae Brown

Matemática estadounidense

Conocida por sus contribuciones a la matemática que fundamenta los sistemas globales de navegación por satélite, que llevaron al desarrollo del GPS

Este martes siento a una mujer increíble, que yo no conocía y que ha sido un auténtico placer ¿Conocéis quién fue Gladys West?


“Segunda calle a la derecha. A 500 metros habrá llegado a su destino”. Para muchos de nosotros, dar instrucciones a un ser querido sobre cómo llegar a un sitio es algo ya desacostumbrado. En vez de eso mencionamos la dirección para que él o ella lo introduzca en su móvil y una aplicación de mapas le indica el camino. Antes de eso, de los móviles, dispositivos específicos se encargaban de esta tarea, instalados a menudo en el salpicadero del coche.

Estos sistemas, llamados GPS (siglas de Global Positioning System, o sistema de posicionamiento global), son algo tan habitual que hemos convertido esas siglas en una palabra propia, gepeese y sirven para que nos orientemos incluso donde nunca habíamos estado antes, incluso los que no saben cómo leer un mapa. Si esto es posible es gracias a Gladys West, matemática estadounidense que contribuyó a modelizar la esfera terrestre y a desarrollar los modelos satelitales que después se utilizaron para la creación del GPS.










West nació en 1930 en Virginia, Estados Unidos, y como persona negra vivió desde pequeña los efectos de la segregación racial y la discriminación. Nacida en una familia de granjeros, dedicó mucho tiempo en su infancia a trabajar en los terrenos de la granja familiar. Sin embargo, desde pequeña supo que no quería trabajar toda su vida recogiendo tabaco y decidió que la educación sería su forma de buscar una vida diferente para sí misma.

Comenzó esa educación en la Escuela Roja, como se conocía al colegio de primaria al que asistió West, que se encontraba a unos cinco kilómetros de distancia que ella recorría a pie. Todo el alumnado recibía la lección en la misma aula. West destacó pronto entre sus compañeros.

Hacia el final de su educación obligatoria, su familia trataba de ahorrar para poder enviarla a la universidad, pero los gastos imprevistos se comían los ahorros familiares una y otra vez, así que West decidió que si quería seguir estudiando tendría que encontrar los medios para hacerlo: la oportunidad de conseguir una beca, otorgada solamente a los dos mejores alumnos de cada promoción apareció como la única solución a su problema. West decidió que una de ellas tendría que ser para ella. “Empecé a hacer todo lo que estaba en mi mano para ser de las mejores, y cuando me gradué del instituto, conseguí una de las becas”. Esto le dio la posibilidad de acudir a la Universidad del Estado de Virginia, de mayoría tradicionalmente negra.


Sin embargo, a pesar de que su matrícula estaba pagada gracias a esa ayuda económica, el problema del dinero no había desaparecido: aún tenía que pagarse el alojamiento y los gastos. Al principio pudo contar con cierta ayuda de sus padres, pero pronto decidió que necesitaba un trabajo. Su profesora de matemáticas, que reconoció su potencial, le ofreció un trabajo a tiempo parcial como niñera.

West pronto comprobó que sus capacidades le habían permitido ser la mejor en la escuela y el instituto de su pueblo, pero que para mantenerse a la altura de sus compañeros en la universidad tenía que dejarse los codos estudiando, además de trabajar. “Estaba tan entregada que no me importaba estarme perdiendo la diversión, pero ahora lo pienso y sí que debió importarme”.

Decidió centrarse en las matemáticas porque era un área muy respetada, aunque ejercida principalmente por hombres, algo que ella aseguraba años después que nunca le había importado mucho. “En mi corazón sabía que nada se iba a interponer en mi camino”. Se graduó y comenzó a trabajar como profesora, ahorrando para continuar sus estudios.

Volvió a la universidad años después y obtuvo un título de máster en matemáticas. De nuevo ejerció brevemente la docencia, pero pronto encontró trabajo en la base naval de Dahlgren, en Virginia. En ese momento fue la segunda mujer contratada como programadora en esa base en toda su historia, y una de los únicos cuatro trabajadores negros de toda la base.


West fue contratada porque en ese momento la marina comenzaba a trabajar con ordenadores, y su labor era desarrollar la programación para las máquinas. En esa entrevista para The Guardian recordaba cómo había sido su primer día, que el edificio de la base era gris y que llegó temprano, cuando los trabajadores aún estaban tomando el café y relajados. Allí conoció al que luego sería su marido, Ira West, aunque en un primer momento se negó a prestarle atención o distraerse con cualquier cosa que no fuese el trabajo.

A pesar de sus capacidades, su talento académico y su éxito hasta el momento, West tuvo que lidiar con el sentimiento de ser inferior que la mayoría de la gente que la rodeaba, algo que, contaba, le pasaba seguramente a muchos otros afroamericanos en su momento. Este sentimiento le impulsó siempre a trabajar tan duro como era capaz. Aunque sus compañeros siempre fueron amables y respetuosos, al principio ninguno de ellos se relacionaba con ella fuera de la oficina, algo que ella se esforzó porque no le molestase. “¿Sabes cuando sabes que ocurre algo pero que no quieres que te afecte? Empecé a pensar para mí misma que me convertiría en un ejemplo como la mujer negra que era, como West, que sería tan buena como fuese capaz haciendo mi trabajo y siendo reconocida por ello”.

A principios de los 60, West participó en un trabajo, que resultó muy premiado, que demostró la regularidad del movimiento de Plutón respecto a Neptuno. Años después se convirtió en la jefa del proyecto que desarrollaría parte del equipo del Seasat, el primer satélite desarrollado para monitorizar los océanos, y como tal dirigió un equipo de cinco personas. Para esta tarea, West se encargó de programar un IBM 7030, un ordenador significativamente más rápido que otros equipos del momento. Esto permitía obtener cálculos precisos para desarrollar un modelo de la esfera terrestre, que luego fue una de las piezas sobre las que se construyó el GPS.

Aunque eso ella no lo sabía entonces, que sus desarrollos ayudarían a crear tecnología que todo el mundo terminaría llevando en sus coches o bolsillos y cambiando la forma en que nos movemos por el mundo. “Nunca se te ocurriría que lo que estás desarrollando como tecnología militar terminará siendo tan emocionante. No piensas que se pueda terminar transfiriendo a la vida civil, fue una agradable sorpresa”.

Curiosamente, West es de esas cada vez más escasas personas que prefieren un mapa, o pedir indicaciones, a un dispositivo GPS: “Me gusta hacer las cosas con las manos. Si veo la carretera, y veo dónde gira y a dónde va, me siento más segura”.

Mientras ella y su equipo desarrollaban el trabajo, West aprovechó todas las oportunidades que tuvo para seguir aprendiendo y formándose. Iba a clases por las tardes y al final obtuvo otro título de máster en administración pública por la Universidad de Oklahoma.





Por lo demás, su vida giraba entorno a la base, y eso resultaba a veces un poco solitario y la aislaba del mundo a su alrededor. Aunque su departamento no estaba segregado por razas, en el exterior sí que se libraba un intenso conflicto relacionado con los derechos civiles y las situaciones de segregación eran parte importante del mismo. Sus compañeros de la universidad participaban en él de forma activa, mientras que West y su marido les apoyaban y se mantenían expectantes.

Para West esto era una fuente de conflicto interno: apoyaba las protestas pacíficas y sus reivindicaciones pero no se le permitía participar bajo el riesgo de perder su trabajo. Así que decidió poner en marcha una revolución más tranquila, más callada, que pudiese llevar a cabo dentro de la base militar. Se entregó aún más a su trabajo, con la idea de que siendo la mejor pudiese empezar a borrar algunos de los estigmas y prejuicios que pesaban contra la población negra. “Si no han trabajado con nosotros, no nos conocen, no saben nada excepto que trabajamos en las casas y en los campos, así que hay que enseñarles quiénes somos. Intentamos hacer nuestra parte siendo un ejemplo como personas negras: sé respetuoso, haz tu trabajo y contribuye mientras todo esto ocurre”.

Y eso fue lo que hizo. Pronto ascendió y se ganó el respeto de sus colegas, porque su trabajo era complejo y tenía que manejar con precisión enormes bases de datos. Había que ser meticuloso y desarrollar los procesos y modelos adecuados para que el resultado final fuese útil y adecuado.

West se jubiló en 1998, a los 69 años, con la idea de seguir avanzando con sus estudios. Un ictus la obligó a retrasar ese objetivo, pero en el 2000, a los 70 años, concluyó su doctorado en el área de las administraciones públicas.

Aunque durante su carrera West no recibió reconocimientos ni honores especiales, años después sus aportaciones sí fueron ampliamente reconocidas. En 2018 pasó a formar parte del salón de la fama de las fuerzas aéreas de Estados Unidos".


Toda esta Info que os comparto hoy la he conseguido de forma literal de la página www.mujeresconciencia.com, una página que es referente para este rincón desde hace mucho tiempo y a la que recurro cuando las mujeres que siento están relacionadas con la ciencia.

Recordar Gladys West. Un beso muy fuerte rinconeros y rinconeras y espero veros mañana con dos propuestas visuales :) :) :) :) :)