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viernes, 7 de marzo de 2014

Siete años en el Tibet: una preciosa y apasionanante guía de un viaje.

Para hoy viernes he querido dejaros un espacio sobre el último libro que me he leído, que antes de nada me permitiréis darle las gracias a mi amiga Nuria por dejármelo y recomendármelo y es que nunca había visto la película por eso he disfrutado enormemente de Siete años en el Tibet de Heinrich Harrer.

Y es que ahora después de haber saboreado esta aventura seguramente vea la película de ese actor que parece que le tiempo no pasa por él porque si lo hace yo no soy consciente... claro ese no es otro que Brad Pitt.... que por cierto los años le sientan tan bien :p


Heinrich Harrer para mi ignorancia brutal en el tema, era ya bien conocido como montanero y como campeón olímpico de esquí cuando le sorprendió l segunda guerra mundial en una experiencia en el Himalaya. Dado que era austríaco, los ingleses lo detuvieron e internaron en un campo de concentración en la India.

Tras varios intentos fallidos de, Harrer logró huir al Tibet y llegar a la ciudad prohibida de Lhasa.

Allí permanecería siete años, conviviendo con un pueblo desconocido hasta entonces para los exploradores occidentales.

Harrer llegó incluso a convertirse en el tutor, mentor y amigo del joven Dalai Lama, y, más tarde, cuando la china comunista de Mao invadió el Tibet, huyó con él a la India.

Toda esta experiencia apasionante ha hecho de este libro un clásico en la literatura de viajes y en mi opinión creo que mucho más que eso, porque es una forma de acercarnos a un mundo tan lejano tanto cultural como físicamente como es el Tibet.

Este señor nos ha dejado el testimonio, de costumbres, ritos, creencias, alimentos y toda clase de novedades que sucedían en el Tibet hasta que los chinos lo invadieron. Y es que una de las cosas que más me ha llamado la atención ha sido como en esa época (desconozco si en la actualidad también) a sus muertos los descuartizaban y los dejaban en un acumbre de la montaña para que se los comiera las aves y buitres... algo irracional y hasta cruel para nosotros, pero normalizado en esa zona.

Su obsesión por los té de manteca, su intransigencia en cuánto a que un extranjero cruzará sus fronteras y su enorme hospitalidad con todo el mundo... y es que a la hora de realizar visitas a las personas, nadie como los habitantes de Lhasa.

Y que hablar de la veneración de su religión, de su Dalai Lama y de sus hechiceros que entran en verdadero estado de trance para hacer alguna predicción, no se si real o bajo los influjos de alguna sustancia, pero real para ellos y creíble.

Vamos que os aseguró que después de terminarlo me ha parecido una delicia sumergirme en esta historia, porque aunque al principio me flojeaba pero luego fue cogiendo fuerza y forma ha medida que la trama iba avanzando e iba descubriendo cosas para mi desconocidas.

Y es que este libro ha sido un total descubrimiento y aprendizaje, así os lo recomiendo mientras tanto yo, veré la película y a ver si está a la altura de este precioso y preciso libro.


Y me despido de vosotros con una frase del libro que me enamoró e hizo que en esos primeros momentos de un poco de aburrimiento decidiera darle una oportunidad a esta historia y menos mal:

"En el Tibet, la prisa del europeo está fuera de lugar. Aprended la virtud del tiempo y de la paciencia. Así llegaréis antes el fin"...

Aplicable a cualquier cosa de la vida ¿No? Bueno pues eso rinconeros/as, que disfrutéis del fin de semana y mañana nos vemos por aquí en el mismo rincón pero no se si a la misma hora..... :) :) :)

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